La ya multinominada, galardonada y aún no estrenada Emilia Pérez ha sido una de las películas más criticadas de los últimos meses pero… ¿por qué?
La cinta ha sido tomada a manera de broma por muchos, realizando incluso memes y comparaciones sobre que el filme es una vaga adaptación a las aguas de “El chavo del ocho”, sí, esas que eran de jamaica pero que parecían de tamarindo y sabían a limón, todo por la variedad cultural que presenta.
La película es una producción francesa, dirigida por un francés, actuada por estadounidenses y protagonizada por una española, y sobre todo y lo más impactante, que está ambientada en México.
La película toca temas densos sobre la actualidad en nuestro país, o al menos, la perspectiva que el extranjero tiene de nosotros.
Una película dentro de la categoría de musical o comedia, que entre números artísticos, habla de las desapariciones y la delincuencia en nuestro país.
¿Qué tan bien para México sería que se nos conozca gracias a esta cinta? ¿Habrá sido dramatización, ficción, o incluso una proyección real de nuestro México?
Lo que ofende para aquellos que han tenido la oportunidad de verla, es que se ha logrado con parte de nuestra identidad, lo que no les pertenece a otros, una historia contada por alguien externo que se cuelga de México, sin pensarlo y que a costa de nosotros, le ha valido múltiples premios y nominaciones.
México tiene talento, México tiene grandes actores, actrices, directores y producciones, lo que nos deja ver una vez más que no son las historias, aquellas que faltan, si no cómo y por qué otras personas se atreven a contarlo en nuestro lugar.