El mes de febrero, por muchas personas, es considerado: el mes del amor y la amistad. La mercadotecnia promueve en particular el día 14 para festejar la amistad y el amor. Los aparadores de distintas tiendas y los comerciales se desbordan de mensajes alusivos que fomentan la amistad a todos quienes formamos la sociedad.
Considero que no debe haber solamente un día específico para incentivar y tener buenos detalles con los demás para lograr amistades sólidas y ser una sociedad más armoniosa; no basta un día para expresar afecto y cariño entre vecinos, conocidos, los amigos y los seres queridos; acciones que acrecienten una actitud de empatía con quienes nos rodean y que sin duda harán una mejor convivencia y realidad, sobre todo en estos tiempos tan convulsos y polarizados.
Así que aprovechando que durante el mes de febrero nos bombardean con mensajes alusivos a la amistad y al amor, y se impulsa la amistad entre uno y otros, quiero proponerles que este febrero 2025 pongamos nuestra atención para realizar actos de generosidad, cordialidad y empatía que demuestren nuestra amistad hacia las personas con discapacidad.
De nada sirven los discursos, de nada sirven las leyes escritas, si no van acompañadas de acciones concretas que demuestren la verdadera intención de fomentar una sociedad incluyente.
Las fechas conmemorativas, como el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el día que recordamos a las personas con síndrome de Down, el día que nos concientizamos sobre las personas de talla baja, el día de la Lengua De Señas, el día del bastón blanco, el día de Teletón, etc., son momentos que mueven nuestra sensibilidad y de forma compasiva tenemos alguna acción o actividad que beneficia a las personas con discapacidad, sin embargo, pronto se nos olvida.
Si no hacemos un hábito, si no persistimos teniendo presente en todo momento acciones cordiales que favorezcan a las personas que viven con esta condición, no lograremos tener una sociedad incluyente que tanto necesitamos por el bien de todos los que la conformamos.
Por eso mi invitación a que pensemos que durante los días del mes de febrero, iniciemos con lo que más adelante se convertirá en un hábito: tengamos acciones concretas que bonifiquen a una mejor calidad de vida para las personas que viven con esta condición o a las familias que tienen un ser querido que vive con discapacidad.
Un pequeño gesto como la sonrisa, un agradable saludo, ofrecerles apoyo, dejarles el espacio en la fila, ayudarlos a cruzar la calle o cualquier otra acción que demuestre nuestra intención de ser amables o ir más allá y fomentar una amistad, cambiará la vida de muchas personas y poco a poco a través de estos actos, lograremos tener una sociedad cada vez más inclusiva.
Durante este mes de febrero, tengamos el ánimo de construir la verdadera inclusión; hagamos de estas acciones un hábito, hasta que de forma natural, desarrollemos esos actos de empatía con todos aquellos que viven una condición distinta.
Hagamos que el hábito se convierta en costumbre, hasta que llegue el día que no tengamos que hablar de inclusión porque todos tengamos un espacio en la sociedad donde se respeten, se protejan el pleno uso de todos nuestros derechos en igualdad y equidad de condiciones. No debemos detenernos hasta que podamos decir, sin equivocarnos, que VIVIMOS LA INCLUSIÓN.