Hay términos que en ocasiones utilizamos sin percatarnos de la trascendencia que implica usarlos, así que considero necesario busquemos el significado de la palabra REINGENIERÍA en el diccionario de la Real Academia Española, y cito: “Restructuración de un proyecto de una empresa o de la institución con el fin de mejorar los resultados o sus beneficios”.
Y ustedes dirán, ¿qué tiene que ver esto con el tema de la columna donde hablamos de quienes vivimos una condición de vida distinta? Me explico, desde el 2006 que se propuso la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es claro que hemos logrado cambios importantes en cuanto a la percepción de la discapacidad, del modelo de atención y las leyes que en razón a este mandato de la ONU se han modificado en los distintos países que forman parte de este importante organismo que promete promover, proteger y hacer valer los derechos de las personas con discapacidad.
Ustedes saben que llevo muchos años dedicada a trabajar con y para las personas con discapacidad, más aún, yo misma la vivo. Entre broma y broma, comento que puedo hablar del viejo testamento y del nuevo testamento con respecto al tema de discapacidad porque he vivido muchas décadas y soy testigo de los cambios que se han alcanzado.
Por mucho tiempo tuve un colegio. En definitiva, los alumnos avanzaban en su aprendizaje y desarrollaban sus habilidades y aprendizajes; su familia era un importantísimo apoyo, muchas veces luchando con la familia extendida y más con la sociedad por situaciones poco favorable para su hijo con discapacidad.
Por mucho que se ha logrado, no generamos la empatía necesaria en todos los ciudadanos para que no se den actos discriminatorios. Aquí es donde empieza la pertinencia del uso del término REINGENIERÍA, para hablar de que nuestra sociedad necesita un rediseño, es decir un cambio radical; debemos proponernos erradicar la discriminación.
Durante mi vida profesional he tenido la oportunidad de trabajar en gobierno; he corroborado que aunque existe la Convención de los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, y aunque las leyes federales, estatales y los reglamentos municipales estén homologados a lo que dicta esta convención, nos falta mucho para conseguir que lo que está escrito en el papel sea una realidad para todas y todos los que vivimos esta condición de vida en nuestro país.
Siempre he dicho que me gusta ver las cosas de forma positiva. Saber que existe un marco legal internacional al que se ha sumado nuestro país y muchos otros para promover, proteger y respetar los derechos de las personas con discapacidad, es una enorme ventaja. También estoy convencida de que son las acciones del día a día, las que nos llevarán a tener una sociedad realmente incluyente donde todos seamos tratados por igual sin ninguna distinción.
Escribir esta columna es un atrevimiento que me permití y agradezco que ustedes se tomen el tiempo de leerme, porque no soy escritora. Lo que sí he hecho, es trabajar por más de 37 años con y para las personas con discapacidad, primero enfocada al área de educación, después en el gobierno municipal de Zapopan y posteriormente el de Guadalajara, con la intención de visibilizar el tema de las personas con discapacidad, llevarlo a la agenda pública buscando que el tema sea atendido de manera transversal para realizar programas y políticas públicas, y que estén pensadas desde la interseccionalidad. Por supuesto, estos programas y políticas públicas deben tener presupuesto asignado, si no quedan solamente en buenas intenciones.
No debemos seguir a expensas de la buena voluntad o de las prioridades que cada gobernante establezca en su agenda; debemos volcarnos para evitar que los avances que se tienen en el tema de discapacidad y los apoyos que se han logrado no desaparezcan, al contrario, que cada día haya avances, más apoyos que nos permitan vivir una vida plena en igualdad de circunstancias con cualquier otro ciudadano. Y volvemos al término REINGENIERÍA. Sí, necesitamos un cambio trascendental para no dar un solo paso atrás ni siquiera para tomar vuelo.
En estas semanas que llevo compartiendo con ustedes mis escritos, he comentado reiteradamente la consideración de trabajar en comunidad, que como colectivo nos acerquemos a nuestras autoridades para solicitar el cumplimiento de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad y el cumplimiento de las leyes y reglamentos de nuestro país y nuestro Estado, que existen para favorecer una vida digna, equitativa y en pleno respeto de sus derechos. Pensemos en una verdadera REINGENIERÍA, en la forma que como personas con discapacidad que pertenecemos a esta sociedad, queremos seguir viviendo.
Afortunadamente, nuestro gobernador Pablo Lemus tiene como uno de los temas importantes de su gobierno la inclusión. Hace unas semanas me incorporé a la Secretaría de Educación desde donde haré todo lo posible porque nuestro Estado siga mostrando avances en el tema.