Donald Trump continúa insistiendo en tres asuntos relacionados con nuestro país, a saber: que los cárteles de la droga son organizaciones terroristas trasnacionales, que el gobierno mexicano está coludido con los narcotraficantes, y que para enfrentar esa realidad es necesario enviar tropas a nuestro país o por lo menos, llevar a cabo vuelos de reconocimiento no tripulados sobre la República Mexicana.
“México ha estado gobernado por cárteles del narcotráfico durante muchos años, pero especialmente lo está más ahora”, afirmó esta semana el inquilino de la Casa Blanca. Sin duda, fue un golpe traicionero si lo vemos en el contexto de las mesas de negociación puestas en marcha entre los gobiernos de Estados Unidos y México para enfrentar coordinadamente y sin subordinación de nuestro país el tráfico de armas y fentanilo, el fenómeno migratorio y las relaciones comerciales. Obviamente los decires del republicano fueron una provocación.
Si el gobierno de México está coludido con el crimen organizado, ¿cómo justifica Trump los tratos comerciales con nuestro país? Los dichos no coinciden con sus acciones.
Por otro lado, según el New York Times, la CIA realiza vuelos secretos con drones sobre territorio mexicano con el fin de identificar laboratorios de fentanilo. Los dispositivos no portan armamento y la información recabada es compartida con las autoridades mexicanas. Frente a esas filtraciones, la presidenta Claudia Sheinbaum ha confirmado que se trata de acciones permitidas por el gobierno de la República y que esos convenios tienen su origen en administraciones pasadas, incluyendo la de Andrés Manuel López Obrador. Bajo esa lógica, no habría una violación a nuestra soberanía.
Continuando con la misma lógica de intervención estadunidense en asuntos que sólo competen a nuestro país, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la designación de seis cárteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas trasnacionales: el cártel de Sinaloa, cártel Jalisco Nueva Generación, cárteles Unidos, cártel del Noreste, cártel del Golfo y a la nueva Familia Michoacana.
Para la Casa Blanca, estos grupos representan un riesgo para la seguridad nacional, su política exterior y sus intereses económicos. Tras el anuncio, Elon Musk, encargado de la eficiencia gubernamental en el vecino del Norte, publicó en su red social X que la designación hecha por el Departamento de Estado significa que los cárteles son elegibles para ataques con drones. El solo comentario del funcionario representa una intromisión a la soberanía nacional. Si bien, los sobrevuelos de los drones, según dijo la presidenta, están convenidos, otra cosa muy diferente es que desde esos artefactos se realicen ataques en territorio nacional.
El catalogar como grupos terroristas trasnacionales a los cárteles de la droga también tendrán un impacto en el territorio estadunidense, pues las empresas o bancos que realicen alguna transacción relacionada con el mundo de los cárteles, ya sea de forma deliberada o no, tendrán que ser investigados por las autoridades estadunidenses. Desde luego, esas acciones gubernamentales dependerán de la voluntad política del gobierno de Estados Unidos.
Por vía de mientras, lo que ha quedado claro en las primeras cuatro semanas del gobierno de Donald Trump es su discurso variopinto con respecto a nuestro país y al gobierno de la República, que sea cual sea la tonalidad de los dichos trumpianos, el final parece ser el mismo: quererse meter en lo que únicamente es competencia de los mexicanos.