Ser oposición no es solo señalar lo que está mal. Ser oposición, sobre todo una oposición responsable, implica vigilar que lo que se hizo mal se corrija, que haya justicia y que se implementen mecanismos para que los errores no se repitan. Pero lo más importante es aportar soluciones, no solo críticas.
Hoy, la crisis de seguridad en México es innegable. La estrategia de abrazos y no balazos ha fracasado rotundamente, dejando a las familias a merced de la delincuencia. Los casos de desapariciones forzadas han aumentado y ante el hallazgo de un posible centro de exterminio en Teuchitlán, la indignación de la sociedad es más que justificada. Lo que debería estremecer a las autoridades parece ser minimizado por algunos actores políticos, como Gerardo Fernández Noroña, presidente de la Cámara de Senadores, quien está más preocupado porque su partido no sea castigado por la ciudadanía y opta por desviar la atención en lugar de asumir la responsabilidad del Estado.
Desde Acción Nacional no podemos voltear hacia otro lado. Nos solidarizamos con las familias de las víctimas y exigimos que la verdad salga a la luz. No permitiremos que este caso se cierre con chivos expiatorios ni que se simule justicia para encubrir omisiones. Las familias merecen respuestas, pero sobre todo, merecen un gobierno que actúe con firmeza para que hechos como estos no se repitan.
Porque se trata de tí, desde el PAN seremos vigilantes del actuar de las fiscalías, para que los verdaderos responsables enfrenten la justicia. Exigimos que el
Estado brinde apoyo integral a las familias afectadas, garantizando asistencia económica, legal y psicológica para acompañarlas en su lucha por la verdad.
Pero no nos quedamos sólo en la denuncia. En Acción Nacional estamos listos para trabajar en la construcción de una nueva política de seguridad. Estamos dispuestos a impulsar desde el Legislativo las modificaciones necesarias para devolver la tranquilidad a las familias, siempre y cuando estas reformas estén diseñadas para proteger a las personas y no para encubrir la ineficiencia del gobierno.
México necesita un nuevo rumbo, uno donde la seguridad no sea una promesa vacía, sino una realidad palpable. En Acción Nacional lo tenemos claro: la seguridad no se logra con discursos, sino con acciones. Es momento de una nueva actitud frente al problema, una que ponga a las familias en el centro de las decisiones y que deje de normalizar el abandono del Estado ante la violencia.
Se trata de tí, se trata de todos. La seguridad no puede seguir esperando.