El brillante jugador de futbol que fue Cuauhtémoc Blanco Bravo, terminó convertido en un pésimo político, acusado de corrupción y de tentativa de violación. Alcalde de Cuernavaca, gobernador de Morelos y ahora diputado federal con el principal objetivo de tener fuero como legislador para evitar la justicia, “El Cuau” ha sido el motivo de que en Morena enfrenten un nuevo episodio de contradicción interna en el que han embarrado incluso, las causas feministas y la defensa de las mujeres que padecen violencia.
El 25 de marzo, el diputado Cuauhtémoc Blanco recibió el respaldo de la bancada mayoritaria de Morena y fue arropado por sus compañeras diputadas, que lo defendieron no en un evento legislativo, sino en un acto público y ruidoso, para enviar un mensaje de imposición a sus adversarios políticos. Finalmente, “El Cuau” libro la posibilidad de ser desaforado para enfrentar la justica, porque su media hermana lo acusa de violación en grado de tentativa.
Ya se repite regularmente que los morenistas y sus aliados se embarquen en defensa de causas que en el pasado criticaban, sólo para imponer sus mayorías en la Cámara de Diputados y en el Senado, y que lo celebren con gritos y porras en las salas del pleno. Lo más grave del caso es que muchos legisladores de Morena confiesan en privado que no están de acuerdo, pero deben seguir órdenes.
El caso de “El Cuau”, sin embargo, escaló a niveles de ridiculez.
Acusado por desvío de recursos en su gestión como gobernador, fue protegido políticamente para ser electo diputado federal a fin de mantener el fuero y evitar así, la acción de la justicia. Pero nadie se esperaba que la petición de proceso legislativo para retirarle su “escudo protector” llegara no por su gestión como funcionario, sino por la acusación de su media hermana, quien asegura que intentó abusar sexualmente de ella.
Todavía se recuerdan los encendidos discursos de Andrés Manuel López Obrador que, siendo candidato presidencial, se comprometió a eliminar el fuero legislativo con el que se protegían funcionarios que habían sido corruptos. Esa causa ya no tiene vigencia. La administración obradorista terminó y las prácticas que se repudiaron antes, se repiten ahora en las filas morenistas.