Justo ayer, iniciaron las campañas que durante dos meses, les permitirán a los más de tres mil 400 candidatos y candidatas en todo el país, competir por uno de 881 cargos en contienda en el Poder Judicial de la Federación. Los mexicanos estamos llamados a votar el próximo domingo 1 de junio para elegir a una parte de la integración de este poder.
Candidatos y candidatas están ante un enorme reto: darse a conocer entre la gente.
No es cosa menor, porque si para elegir alcaldes, gobernadores, presidente o presidenta de la república, además de diputados y senadores, todos los candidatos y candidatas cuentan con dinero del erario, los aspirantes a ocupar un cargo judicial no tienen financiamiento público.
En otras palabras: no tienen dinero para hacer campaña; no pueden hacer campaña en el ámbito privado (no aparecerán en los medios de comunicación, por ejemplo), no son conocidos y tienen la enorme desventaja de que participan en la primera elección en la historia de la democracia mexicana, para integrar el Poder Judicial.
Diferentes estudios practicados entre la población, revelan que la mayoría de los mexicanos no distinguen entre Poder Judicial, Ejecutivo y Legislativo.
La mayoría de los mexicanos confunden las facultades y obligaciones que tienen los integrantes del Congreso, el Poder Judicial y los poderes ejecutivos (presidencia, gubernaturas, alcaldías).
La mayoría de los mexicanos, también, confunden cuáles son las labores y poderes que pueden aplicar unos funcionarios sobre otros. En otras palabras: son mayoría quienes creen que la presidenta puede mandar y ordenar sobre los ministros de la Suprema Corte, además de diputados y senadores.
Son mayoría quienes creen, también, que el gobernador o gobernadora, ordenan y mandan sobre sus diputados locales y sus presidentes municipales.
Nos impusieron la idea, y concretamente lo hizo el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, que al elegir a jueces, magistrados y ministros de la Corte, por la vía de los votos, se mejorarían las prácticas del Poder Judicial, se detendrían las prácticas de corrupción y nepotismo. No es verdad. Organizar una elección no disminuirá las malas prácticas ni aumentará la eficiencia en el desempeño del Poder Judicial.
El ex presidente impuso, a fuerza de repetirlo en su adoctrinadora rueda de prensa mañanera, que al ser elegidos los jueces, magistrados y ministros, se evitaría la corrupción. Otra vez, no es verdad.
Lamentablemente, las elecciones del Poder Judicial tendrán una bajísima participación, serán confusas y no darán como resultado un mejor ejercicio de la justicia.