A unas horas de haber asumido como la nueva rectora general de la Universidad de Guadalajara, Karla Alejandrina Planter Pérez empieza una nueva etapa en la segunda universidad pública más grande del país. Las primeras semanas estarán marcadas seguramente por el discurso de la llegada de la primera mujer al cargo más importante dentro de la UdeG. Pero esa novedad pasará pronto.
Decir que el rectorado de Karla Planter es “histórico” sólo porque se trata de una mujer, es casi un pleonasmo. Aunque la nueva rectora ocupa el cargo en condiciones positivas en comparación con otros momentos históricos de la Universidad, los retos que enfrenta son mayúsculos, y los casos de primeras mujeres en cargos ejecutivos (Claudia Sheinbaum en la presidencia de la república, y Verónica Delgadillo en la presidenta de Guadalajara), nos dan pruebas suficientes de que no basta con llegar al cargo para vencer las resistencias de los grupos masculinos dominantes en las estructuras del poder, tanto de gobiernos como de universidades.
¿Cuáles son las características positivas del inicio de gestión de la rectora Planter?
Lo primero y más importante: la relación evidentemente positiva con el gobierno del Estado de Jalisco. En público, el gobernador Pablo Lemus es uno de los más entusiastas promotores de la nueva rectora. Apenas rindió protesta y ya le ofreció apoyo para la creación de un hospital civil en Puerto Vallarta. Este respaldo, sin embargo, debe ser leído en un contexto político; el gobernador será aliado de la rectora, pero espera el mismo trato a cambio. Habrá que esperar a que se aproximen las contiendas electorales y los conflictos sociales para revisar el comportamiento de la UdeG y de su nueva administración.
Por otra parte, Karla Planter recibe una universidad pública con presupuesto constitucional. Es la envidia de todas las universidades públicas del país donde navegan siempre al borde de la quiebra y dependiendo del apoyo que les quiera dar el gobierno estatal en turno. Esto pone a la UdeG a la par de la UNAM en términos de seguridad presupuestal. Habrá que utilizar muy bien los recursos, porque además, se mantendrán apoyos económicos extra, para actividades como la FIL o el Festival Internacional de Cine, entre otras.
Y aunque hay varias circunstancias más, la nueva rectora recibe una Universidad en expansión: con nuevas preparatorias, nuestros centros universitarios, nuevos proyectos de crecimiento que son, al mismo tiempo, tareas que deben completarse y ejecutarse.
En otros términos, Karla Planter Pérez se convierte desde ahora en una de las principales figuras políticas del Estado de Jalisco. Su gestión puede mejorar o perjudicar la vida de regiones enteras en el Estado.
¿Cuál es su gran reto? Que la admitan en las estructuras de poder, que acepten su rol y que no se limiten sólo a sonreír y tomarse la foto con ella, mientras que a sus espaldas bloquean sus iniciativas y obstaculizan sus proyectos. Lo veremos con el paso del tiempo.