La semana pasada en la columna que titulé “Cines del mundo… ¡unidos!”, hablaba sobre la flamante identidad de Cinema United, un organismo global que reúne a más de 60,000 pantallas de cine de todo el mundo para trabajar en pos de un objetivo común: que la gente vaya más —o vuelva— a las salas de cine.
Ahora que llevo varios días en Las Vegas, cubriendo la CinemaCon (la convención que celebra el acto de “ir al cine”), he notado que algunos temas han sido recurrentes entre los dueños de las salas de cine, muchos de los cuales forman ya parte de Cinema United. Por eso quiero usar este espacio para reflexionar sobre algo muy concreto que se ha puesto sobre la mesa. Los exhibidores han dicho: “queremos más películas”.
¿Cuál es la lógica tras dicha petición? Hoy la cantidad de películas que llegan a los cines (anualmente) es 25% menor y, según un estudio, la taquilla ha bajado en un 30%. Pareciera que hay una correlación: menos pelis, menos ingresos. Pero creo que hay que mirar este número con cierta cautela. ¿Es mejor tener más películas o mejores películas? Dijo Eduardo Acuña, ejecutivo de la cadena Regal: “¿por qué no ambas?”.
A ver, les cuento mi parecer: los exhibidores piden a los estudios —grandes o independientes— que los alimenten de más películas. Yo tengo que disentir en algo que creo que es crucial: la cantidad es importante, sí, para tener películas nuevas qué programar a lo largo de todo el año, pero existen dos cosas más relevantes que la cantidad: la calidad y la variedad.
Antes que más películas necesitamos mejores películas. Sé que esto es subjetivo, lo que para mí es una buena peli no lo será para otra persona, pero si la gente encuentra en el cine experiencias narrativas que le “llenen” de manera recurrente, bien podría hacer del cine un hábito.
En cuanto a la variedad, todos estamos de acuerdo —creo— en que no todo es “franquicias” en este mundo. Las películas “medianas” y “pequeñas” (por su tamaño de producción, no por su calidad) también tienen un nicho, desplazan a cierto público al cine, y es un público que puede ser muy fiel. Una cartelera surtida enriquece al público y al negocio: géneros diferentes, intenciones narrativas diferentes, cultura para todos.
Otra petición en el contexto de “más películas” incluye las palabras “más eventos”. Además de más películas, los cines quieren más películas que tengan la cualidad de ser percibidas como “eventos”, como un gran acontecimiento imperdible.
Suena bien, pero hay que definir lo que un “evento” fílmico debería ser. Primero, creo que es necesario que la industria entienda que “película-evento” no significa Marvel ni superproducción.
En los últimos meses, pelis pequeñas como Flow, Memorias de un caracol, La sustancia o Anora han probado ser “eventos” sin ser películas Marvel o de franquicia. Una película es un “evento” en la medida en que la gente siente la necesidad de ver ese relato en la pantalla grande porque algo le hace sentir que en él encontrará una conexión particular, porque cree que la pieza en cuestión es importante para satisfacer su necesidad de entretenimiento, o para ejercerse como ser social, o para escapar, o para alimentar su cinefilia, o para nutrirse, o para sentir o para soñar, o para acercarse a un mundo que no es el suyo. En fin.
Un evento no es intrínsecamente una película de Hollywood, también puede ser esa película mexicana que es importante que todos veamos por lo que dice o propone. Cada película, pequeña o grande, es un “evento” para alguien. Hay que tratarlas a todas con dignidad e inteligencia para que funcionen durante su paso por la cartelera.
Al final, creo que hay que expandir la idea de “más películas” y decir que los cines necesitan más, mejores y variadas películas: de todos los géneros, para todos los públicos e intereses, de todos los tamaños, para entretenernos o para edificarnos. Las películas no son meramente “contenido” (horrenda palabra), no deben ser usadas para rellenar espacios de programación y nada más. Si pides “más” tendrás toda la parrilla de la cartelera llena de títulos, pero sólo eso. Si pides calidad y variedad, tendrás “valor” que ofrecer a las audiencias. Y las audiencias reaccionarán en consecuencia: visitando los cines.