Será la primera visita de Rubio a México desde que asumió el cargo en enero
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizará la próxima semana una visita oficial a México y Ecuador con el objetivo de abordar temas relacionados con la migración, el narcotráfico y la influencia de China en la región. Así lo informó este jueves el Departamento de Estado.
Será la primera visita de Rubio a México desde que asumió el cargo en enero. El funcionario, que también funge como asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, tiene previsto reunirse el martes y miércoles en Ciudad de México con la presidenta Claudia Sheinbaum. Según un funcionario estadounidense, el encuentro se centrará en la cooperación bilateral frente a la migración irregular y los cárteles de la droga.
En Ecuador, Rubio se reunirá con el presidente Daniel Noboa, con quien se espera dialogue sobre la relación estratégica entre Washington y Quito. Estados Unidos busca fortalecer lazos con el país sudamericano y, al mismo tiempo, alentar un mayor distanciamiento respecto a China.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, declaró que en ambas escalas Rubio impulsará “acciones rápidas y decisivas” para combatir el tráfico de fentanilo, frenar la migración irregular y desmantelar organizaciones criminales. Además, señaló que el secretario de Estado busca contrarrestar la influencia de “actores malignos extracontinentales” en la región.
La visita ocurre en un contexto en el que Trump ha intensificado su presión para que México colabore en la lucha contra la migración indocumentada y los grupos criminales. Sheinbaum, por su parte, ha reiterado su disposición a cooperar, aunque ha rechazado medidas que puedan interpretarse como una invasión a la soberanía nacional, luego de que Trump autorizara el uso de la fuerza militar contra los cárteles designados como organizaciones terroristas.
La presidenta mexicana adelantó que durante la visita de Rubio se firmará un nuevo acuerdo de cooperación en materia de seguridad. Explicó que el convenio se basará en el intercambio recíproco de información y en la participación de ambos países “como iguales”. Sin embargo, funcionarios estadounidenses señalaron que no se espera un acuerdo formal de gran alcance, sino avances en aspectos prácticos de colaboración.