¡Y ándale que se descararon! Siempre supimos que algunos, no todos, que algunos miembros de la oposición eran abiertamente contrarios al interés del pueblo, al interés de la Nación, pero en días pasados se volaron la barda y fue el colmo, en la última sesión de la Comisión Permanente.
Primero, una senadora ultraconservadora de nuestro país participa en un programa de televisión extranjero, “pro Trump”, y dice: “Es absolutamente bienvenida la ayuda de los Estados Unidos para combatir a los cárteles en México, y ese es el sentir de la mayoría de mexicanos”. Y todavía agregó: “Los mexicanos de bien, de a pie, estamos hartos de la violencia de los cárteles y sí queremos que sean clasificados como terroristas…”.
Dijeran en mi tierra: ¡Oila! ¿A nombre de quién dice estas barbaridades la legisladora? ¿A quién consultó, a quién le preguntó, a quién representa? ¿Al pueblo? Ni de broma, pero ella y todos los que respaldan semejantes posturas parecen olvidar o desconocer la historia de nuestro país.
¿Qué experiencias nos dejó el pasado cuando voces conservadoras clamaron el “apoyo” de potencias extranjeras para combatir a sus opositores bajo la excusa de “salvar a México”? ¿De verdad será necesario recordar en qué terminaron cada uno de esos tristemente célebres acontecimientos históricos que llenaron de sangre y dolor a la patria?
Y justo cuando debatíamos en la Comisión Permanente del Congreso estas posiciones injerencistas, entreguistas, mezquinas e insidiosas que buscan someternos a los intereses de un gobierno extranjero, lo inimaginable pasó: Un puñado de legisladores de la oposición perdieron los estribos y, al no saber defender sus posturas entreguistas, recurrieron a la violencia física.
Golpes contra el presidente de la Mesa Directiva, contra legisladores, legisladoras y otros servidores públicos. ¿Por qué recurrir a la violencia? Porque no fueron capaces de desmentir sus posiciones entreguistas, y lo que con argumentos fue indefendible, pues a intentar defenderlo como salvajes.
Dejo clara mi postura de rechazo abierto y total a la violencia ejercida por algunos legisladores, y también dejo clara mi postura de rechazo total a quienes en su mezquindad, atentan contra nuestra soberanía y nuestra independencia. La soberanía de México no es un juego, el momento exige unidad y no olvidar las palabras de Vicente Guerrero: ¡La Patria es primero!
¿Estará la oposición a la altura del momento histórico que vivimos? ¿Y tú qué opinas? Te leo en los comentarios.