El incidente, ocurrido alrededor de las 6:30 de la tarde, se prolongó por varios segundos y generó escenas de terror entre los asistentes, quienes se resguardaron entre las bancas mientras el sacerdote intentaba mantener la calma.

Un intenso tiroteo irrumpió en la tarde de este jueves durante una misa en la parroquia del Señor de los Milagros, en la sindicatura de Villa Juárez, dejando a decenas de fieles en pánico y arrojados al piso en busca de protección. El incidente, ocurrido alrededor de las 6:30 de la tarde, se prolongó por varios segundos y generó escenas de terror entre los asistentes, quienes se resguardaron entre las bancas mientras el sacerdote intentaba mantener la calma.
Los disparos, provenientes de armas largas y originados en zonas cercanas como Santa Natalia y las Cachimbas, se escucharon con claridad dentro del templo, interrumpiendo el servicio religioso en pleno momento de la consagración. Videos y fotografías capturadas por testigos muestran a los devotos tirados en el suelo: una mujer arrodillada abrazando a un menor, fieles pegados al piso y el sacerdote recostado sobre el presbiterio, con el micrófono aún en la mano, tratando de tranquilizar a la congregación. “Quédense en el suelo, no se muevan”, se oye en las grabaciones, mientras las detonaciones retumbaban en el exterior.
Una vez que cesaron los disparos, los presentes realizaron un recuento rápido para verificar su estado: “¿Estás bien? ¿Dónde están los niños? ¿Alguien herido?”, se escuchó entre murmullos de alivio y preocupación. Afortunadamente, no se reportaron lesionados dentro de la parroquia, aunque el pánico fue generalizado.
Este suceso no es aislado en la zona. Villa Juárez, una sindicatura de Navolato marcada por disputas entre grupos delincuenciales rivales, se ha convertido en un punto caliente debido a su posición estratégica en el tráfico de drogas, armas y vehículos robados, conectando Culiacán, Altata y el corredor agrícola. Su geografía, con calles que facilitan escapes rápidos hacia caminos vecinales, la hace ideal para confrontaciones durante operativos policiales. Factores sociales como la alta migración laboral, la marginación económica, el consumo visible de drogas y los conflictos armados entre jóvenes locales agravan la inseguridad, donde incluso disputas menores pueden escalar a violencia letal.