De manera intempestiva y aunque no estaba en el horizonte inmediato, ayer se avaló en el Senado la renuncia de Alejandro Gertz Manero como titular de la Fiscalía General de la República (FGR).
Alejandro Gertz estaba nombrado hasta el año 2028 como titular de una fiscalía que bajo su cargo, ni fue autónoma, ni fue eficaz. La actual FGR se diseñó como una entidad que debía ser independiente de la presidencia de la república, para tomar decisiones que fortalecieran el combate a la delincuencia y sobre todo, que garantizara el acceso a la justicia.
Sin embargo, el fiscal que hoy se va, decidió plegarse a los deseos del poderoso expresidente Andrés Manuel López Obrador, y aunque en la actual administración federal mostró cierta autonomía, terminó también haciendo lo que más convenía para el estatus quo.
Gertz Manero renuncia no porque esté cansado o porque haya decidido aceptar que otra persona debe atender las numerosas deficiencias en la FGR, sino porque le ofrecieron ser embajador en “un país amigo”. Acepta una beca, un retiro cómodo y pierde la oportunidad –que nunca aprovechó– para hacer de la Fiscalía una institución histórica que combatiera la enorme impunidad que persiste en México y que fuera el resguardo de los mexicanos ante el embate permanente de la delincuencia organizada y la inseguridad.
Pero a Gertz Manero lo perseguirá la historia. En Jalisco no se olvidará su papel como fiscal en el caso del Rancho Izaguirre, igual que en otros puntos del país será recordado por haber usado la fiscalía como una herramienta para beneficio de asuntos personales y herramienta de persecución contra los enemigos políticos.
En este momento no hay fiscal general en México. En el Senado de la república inicia el proceso para el registro y la posterior elección de quien deberá ser el protector de los derechos de los mexicanos frente a la comisión de delitos.
Por eso cabe la pregunta: ¿Es buena noticia que renuncie Alejandro Gertz?
Lo que viene a continuación es el acomodo de algún favorito de la presidencia y ya hay nombres sobre la mesa: Ernestina Godoy, Arturo Zaldívar o Félix Arturo Medina Padilla.
Los tres son cercanos al equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Cualquiera que llegue al cargo, enfrenta un escenario complicado en 2026: La FGR tendrá menos recursos económicos por los recortes que le aplicaron en la Cámara de Diputados al presupuesto.
Adicionalmente, la Fiscalía sigue siendo el espacio donde se acumulan las denuncias y las carpetas de investigación, mientras la percepción de que la inseguridad crece, se ve reflejada en los estudios del INEGI.
Ese es el escenario que le espera al próximo titular de la Fiscalía y no, no son buenas nuevas.