La orden suspende el apoyo de Estados Unidos a 66 organizaciones, agencias y comisiones internacionales.

Estados Unidos ha decidido retirarse de decenas de organizaciones internacionales y tratados que considera contrarios a sus intereses nacionales, incluyendo 31 entidades vinculadas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta medida fue anunciada mediante una orden ejecutiva firmada por el presidente Trump este miércoles, según un funcionario anónimo que discutió la decisión antes de su anuncio público.
La orden suspende el apoyo de Estados Unidos a 66 organizaciones, agencias y comisiones internacionales. La mayoría de estas entidades están relacionadas con la ONU y se enfocan en temas como el clima, el trabajo y otras iniciativas categorizadas por el gobierno como promotoras de diversidad e ideas “woke“.
El Departamento de Estado explicó en un comunicado que estas instituciones son redundantes, mal gestionadas, innecesarias, derrochadoras, mal administradas, capturadas por intereses ajenos o una amenaza para la soberanía, las libertades y la prosperidad de la nación.

Entre las organizaciones no pertenecientes a la ONU que se verán afectadas se encuentran el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la Agencia Internacional de Energía Renovable, el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, y la Coalición de Libertad en Línea. En cuanto a las entidades de la ONU, la retirada incluye la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Fondo de Población de la ONU y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, entre otras.
Previamente, Estados Unidos ya había suspendido su apoyo a agencias como la Organización Mundial de la Salud, el Organismo de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la UNESCO. Esta aproximación selectiva implica pagar cuotas solo a operaciones y agencias alineadas con la agenda de Trump, marcando un cambio significativo respecto a administraciones anteriores, tanto republicanas como demócratas, que mantenían un enfoque más cooperativo con la ONU.

Como resultado, la ONU ha implementado recortes en personal y programas debido a esta política. Además, muchas agencias no gubernamentales independientes, algunas colaboradoras de la ONU, han reportado cierres de proyectos tras la reducción del año pasado en la asistencia extranjera a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.
La retirada de la UNFCCC representa un esfuerzo adicional de Trump y sus aliados para distanciar a Estados Unidos de organizaciones centradas en el cambio climático. Este tratado de 1992, firmado por 198 países, apoya financieramente actividades climáticas en naciones en desarrollo y subyace al Acuerdo de París, del cual Trump se retiró poco después de asumir la presidencia, calificando el cambio climático como un engaño.
Los científicos indican que el cambio climático contribuye al aumento de fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, sequías, incendios forestales, lluvias intensas y olas de calor peligroso. Expertos advierten que esta decisión podría obstaculizar los esfuerzos globales para reducir gases de efecto invernadero, ya que proporciona a otras naciones excusas para retrasar sus acciones y compromisos.
Rob Jackson, climatólogo de la Universidad de Stanford y presidente del Proyecto Global de Carbono, señaló que es difícil lograr progreso significativo sin la cooperación de Estados Unidos, uno de los mayores emisores mundiales.