El fin de semana, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, presentó un acuerdo con la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) por el cual la tarifa del transporte público para estudiantes será de 5 pesos por viaje durante todo su sexenio. El pacto, celebrado con la dirigente estudiantil Fernanda Romero, fue presentado como un “respaldo a la educación” y un acto de sensibilidad hacia las familias jaliscienses en medio del furor del aumento al pasaje.
A primera vista, la medida pareciera un triunfo incuestionable para los movimientos estudiantiles. Sin embargo, no hay que perder de vista el panorama completo ante la euforia de una “tarifa preferencial por todo el sexenio”. El anuncio ocurre en medio del encono social generalizado, y ante la amenaza de manifestaciones en contra de un alza del 47% en términos reales, a un servicio que simple y llanamente no los vale. Suena más a un cálculo político.
Este contexto importa. Que la tarifa estudiantil apenas suba 25 centavos, para ubicarse en 5 pesos, no quiere decir que éste sea el costo final de cada viaje hacia los centros de estudio, por el contrario, aumenta la brecha entre los 14 pesos que devengarán los transportistas y la tarifa que aportarán los estudiantes, ¿y quién cubrirá el boquete? Más allá de eso, ¿de qué tamaño es el boquete? Veamos.
Aunque no se precisa si el subsidio del gobierno será para todos los niveles de educación o sólo para medio superior y superior, supongamos que es exclusivo para los dos últimos. De acuerdo con el INEGI, en Jalisco hay alrededor de 597 mil estudiantes de preparatoria y universidad. Se estima que el 80% utiliza transporte público, es decir, cerca de 478 mil usuarios, y que cada uno toma en promedio 4 camiones diarios: un millón 911 mil pasajes por día.
Si la tarifa real es de $14.00 y los estudiantes pagarán $5.00, el Estado subsidiará 9 pesos, lo que da más de 17 millones de pesos por día, y ya que la tarifa entrará en vigor el 1 de abril, durante el resto del 2026 el monto total del subsidio a estudiantes será de 4 mil 729 millones 536 mil pesos; es 4 veces la bolsa anunciada de mil 200 millones de pesos para subsidiar a todos los usuarios del transporte público en el AMG y otros municipios, Todavía faltaría sumar los 3 pesos que subsidiarán por pasaje de la población general. De ese tamaño el boquete.
Y aquí surge la pregunta: ¿De dónde saldrán los recursos para sostener esta tarifa preferencial durante seis años? Los subsidios tienen un costo real, son recursos públicos, dinero de la ciudadanía. No demeritamos la lucha estudiantil, ni nos oponemos al impulso de las juventudes –por el contrario– la acompañamos. Cuestionamos las decisiones del gobierno y sus repercusiones. Un transporte público digno, eficiente y accesible es un derecho colectivo. Por eso, la exigencia del PRI ha sido clara: por el bien de la economía de las familias, ningún tarifazo en Jalisco.