En más de una ocasión, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, ha hablado de su intención de convertir a nuestro Estado en la locomotora económica del país. No como una frase aspiracional, sino como un objetivo claro: Posicionar a Jalisco como referente nacional en innovación, ciencia y tecnología. Y lo cierto es que los datos respaldan esa visión.
Hoy, el sector tecnológico es el que mayor crecimiento ha registrado en los últimos años. De acuerdo con cifras del último trimestre de 2026, dadas a conocer por la Secretaría de Desarrollo Económico del Estado, las exportaciones crecieron un 89 % respecto al mismo periodo de 2024, siendo los componentes electrónicos el principal motor de ese incremento.
A esto se suma que Jalisco es actualmente el Estado número uno en generación de patentes y el tercero a nivel nacional en generación de empleo. No son cifras menores: Hablan de un ecosistema que se está consolidando y que apuesta por el futuro.
Pero la modernidad no solo se mide en indicadores económicos. También se refleja en cómo el gobierno se acerca a la gente y simplifica su vida cotidiana. En ese sentido, una de las noticias más relevantes fue el anuncio de la Tarjeta Única al Estilo Jalisco. Este 12 de enero inicia el prerregistro para obtenerla: Un solo plástico, con respaldo internacional, que permitirá a la ciudadanía acceder de manera integrada a servicios, apoyos y programas del Gobierno del Estado.
No existe, hoy por hoy, otro Estado en la república con una herramienta similar. En una sola tarjeta se concentrarán beneficios como apoyos al transporte público, acceso a seguro médico, Mi Bici, medicamentos, recepción de remesas —con una de las tarifas más bajas del mercado— y programas sociales como cuidadores o estancias infantiles. Todo en un mismo lugar, sin trámites innecesarios ni intermediarios.
Además, este esfuerzo permitirá bancarizar gratuitamente a más de tres millones de jaliscienses, facilitando pagos digitales, incluso en el extranjero, y el acceso a rendimientos sin comisiones. Para muchas personas, esto representa su primer contacto con el sistema financiero formal.
Desde lo local, desde los municipios y desde el servicio público, estos avances se sienten de cerca. La modernidad al estilo Jalisco no es solo tecnológica: es práctica, incluyente y pensada para mejorar la vida diaria de quienes habitamos este estado. Ahí está el verdadero reto y, también, la gran oportunidad.
Enhorabuena por estos cambios que refrendan que lo que se hace al estilo Jalisco, está también a otro nivel.