Como en una repetición de lo que fue el inicio del año 2025, en este joven 2026 el gobierno mexicano se ve empujado, otra vez, a dar prioridad a la agenda que impone el gobierno de los Estados Unidos. Ayer en su rueda de prensa matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que nuevamente se había comunicado con el presidente Donald Trump y anunció con total satisfacción que queda anulada cualquier posibilidad de operaciones militares norteamericanas en nuestro suelo.
Es importante recordar el antecedente de esta llamada: Después que el 3 de enero, en una operación milimétrica los militares norteamericanos invadieron Venezuela y sacaron a Nicolás Maduro para llevarlo ante los tribunales en Estados Unidos, el presidente Trump anunció que estaba considerando iniciar operaciones contra el crimen organizado en territorio de otros países; en México nos dimos por aludidos de inmediato.
La preocupación se intensificó tanto que la presidenta anunció haberle ordenado al secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, iniciar pláticas con el secretario de Estado del país vecino, Marco Rubio, a fin de aclarar de qué se trataba este proyecto; también aseguró que ella misma solicitaría una llamada con el presidente Trump para aclarar las cosas y eliminar la incertidumbre.
Este 12 de enero la presidenta informó que la llamada había tenido un lugar y que no habrá ninguna operación en territorio mexicano, porque se mantiene la colaboración (sin sumisión) y en su versión, aseguró que Donald Trump insistió en poner a disposición del gobierno mexicano a las tropas estadounidenses para combatir al crimen organizado, pero lo rechazó con firmeza argumentando la soberanía mexicana.
Aunque con diferentes fechas, pareciera que esta película ya la hemos visto varias veces.
La pregunta central es simple: ¿Puede haber militares norteamericanos en México en una incursión contra los narcotraficantes?
Es muy improbable, pero con Donald Trump en la Casa Blanca no se puede considerar imposible.
Sobre este mismo tema, hay que subrayar que la estrategia del gobierno mexicano para reducir la violencia y combatir a los carteles, está dando resultado.
La administración de Sheinbaum Pardo le informa a la de Trump que se han reducido los homicidios dolosos, pasando de 86 a 52 por día; se ha detenido a más de 40 mil acusados de cometer delitos de alto impacto, y como nunca, se han ubicado y destruido laboratorios de sustancias sintéticas como el fentanilo.
Resultados, los hay, pero no pequemos de ingenuos. Donald Trump necesita construir su historia de éxito y combate a “sus enemigos” y para tener resultados, no se va a detener ante el gobierno mexicano ni el de ningún otro país en América Latina.
Este “triunfo” de la presidenta Sheinbaum es igual a los anteriores, relacionados con temas de seguridad o de aranceles: momentáneo.
La comunicación entre los dos presidentes le reditúa frutos a Trump y también a Claudia Sheinbaum… hasta que el presidente estadounidense haga su siguiente declaración.