De enero a noviembre del 2025, el gobierno federal incrementó las transferencias a Pemex –a través de la Secretaría de Energía– en 2.8 veces más de lo aprobado por el Congreso, al pasar de 136 mil millones de pesos a 392 mil millones de pesos, y superando lo destinado a otros rubros como vivienda, medio ambiente, bienestar, etc.
De acuerdo con México Evalúa, Pemex enfrentará en 2026 el pago por 190 mil millones de pesos sólo en cumplir con los intereses de su deuda, y 960 mil millones en vencimientos de deuda y pago de proveedores, lo que representa una enorme carga financiera. Sólo los vencimientos de obligaciones financieras ascienden a 353.4 mil millones de pesos.
Este monto es un máximo histórico y representa una fuerte presión para el presupuesto público, lo que implica una mayor necesidad de financiamiento y por ende de incremento de la deuda pública. Ello explica, en parte, la emisión récord de deuda externa en este enero por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público por 9 mil millones de dólares en bonos soberanos. Sólo la deuda de Pemex ya supera los 100 mil millones de dólares y el apoyo financiero del gobierno federal ha sido de 50 mil millones de dólares sólo para cubrir los vencimientos de su deuda. Sin contar la reforma a la estructura tributaria que sustituyó tres derechos fiscales previos: utilidad compartida, extracción de hidrocarburos y explotación de hidrocarburos, por un único derecho: “Derecho Petrolero para el Bienestar”, lo que reduce la carga fiscal de Pemex, pero también los ingresos futuros para Hacienda (febrero de 2025).
Aquí hay que recordar que Pemex pasó de ser una “empresa productiva del Estado” a “empresa pública del Estado” (Diario Oficial de la Federación, 18 de octubre 2024), lo que permite el apoyo financiero directo e ilimitado del gobierno y puede recibir inyecciones de capital y condonaciones fiscales, sin estar obligada a generar utilidades, a diferencia de cuando era empresa productiva del Estado (2013-2024)
Los problemas financieros de Pemex reducen, en mucho, las posibilidades de realizar una inversión productiva que permita incrementar la producción de barriles de petróleo y cumplir con las metas establecidas en el Paquete Económico para este 2026. De hecho, presupuestalmente Pemex tendrá el presupuesto más bajo para cubrir sus actividades operativas como el pago de nómina, los gastos administrativos y las pensiones. Su presupuesto actual es de 247.2 mil millones de pesos, el más bajo desde el 2008.
Lo anterior explica las recientes acciones del gobierno federal para apoyar a Pemex mediante refinanciamiento, recompra de bonos y adquisición de deuda nueva y dotar de liquidez a la empresa petrolera. En pocas palabras, el gobierno federal se está endeudando para cubrir el 79% de los compromisos de corto plazo de Pemex.
Durante el 2025, Pemex recibió apoyo del gobierno federal mediante la emisión de notas pre-capitalizadas por un total de 227 mil millones de pesos (anunciada el 29 de julio); recompra de bonos por 227 mil millones de pesos (1 de septiembre), emisión de bonos de deuda por 261 mil millones de pesos (entre el 15 y el 16 de septiembre), y la creación de un fondo de inversión para Pemex por 250 mil millones de pesos (5 de agosto).
Estas cuatro acciones suman la cantidad de 965 mil millones de pesos, solo cubren el 79% de los pasivos a corto plazo e implican únicamente el refinanciamiento de la deuda. Aunque la estrategia financiera permite conseguir liquidez, mayor plazo para el pago y menores intereses, no resuelven el problema estructural de la empresa relacionado con su baja producción, capacidad de refinación y modernización y renovación de sus viejas instalaciones.
Resumiendo, los principales problemas de Pemex son: su elevada deuda interna y externa, sus pasivos con proveedores, la caída en la producción y las exportaciones, y su fuerte dependencia del apoyo gubernamental, lo que a su vez genera problemas fiscales para el gobierno federal que debe reducir el gasto en otras áreas prioritarias, en particular aquellas que permitan un crecimiento estructural y no coyuntural de la economía mexicana.