Sí, otra vez Donald Trump. El presidente de los Estados Unidos apenas había favorecido el discurso de las autoridades mexicanas que cancelaron cualquier incursión de carácter militar en territorio nacional, cuando da un nuevo golpe, ahora en el ámbito económico, a la estabilidad mexicana, al declarar que el tratado comercial entre los tres países del Norte, es irrelevante para Estados Unidos.
Y adicionalmente, Trump genera un nuevo problema en la agenda del gobierno mexicano, al subrayar que en Estados Unidos no se necesitan automóviles fabricados en México, lo cual remece a la industria automotriz nacional, que ha sido desde hace décadas uno de los pilares de la economía mexicana.
Ya no sorprende que Donald Trump un día sea amable y condescendiente con la presidenta Claudia Sheinbaum, y al otro le clave un nuevo puñal a México, pero ciertamente el ritmo de ataque es muy rápido.
Hay que recordar que este año 2026 está agendada la revisión del T-MEC, y el presidente de Estados Unidos no solamente lo ha rechazado, sino que sugirió desde hace tiempo la posibilidad de cancelarlo definitivamente.
Esto contrasta con los augurios positivos que desde finales del año 2025, el gobierno mexicano y su secretario de Economía, Marcelo Ebrard, habían hecho públicos, dando por hecho que ya está caminado un buen tramo de la revisión del tratado comercial que involucra a México, Estados Unidos y Canadá.
La industria automotriz mexicana ha sido una de las víctimas fatales de los aranceles de Donald Trump en acero y aluminio, y de sus amenazas al acuerdo comercial tripartita. Antes de que Trump iniciara su segundo mandato en México, se fabricaban casi 4 millones de vehículos cada año; desde su llegada al poder por segunda ocasión, no solamente impuso aranceles que debe cubrir la industria automotriz, sino que hizo más complejos los trámites y procesos de manufactura, y eso ha impactado negativamente en este sector que ha generado 1 millón de empleos directos, y 3.5 millones de empleos indirectos, sumando casi el 5% del PIB en México.
La estrategia de Trump también es conocida: Ataca y después abre la puerta a una negociación en la que siempre lleva la ventaja; ser presidente de la primera economía del planeta, y de la que depende la mayor parte de la economía mexicana, le permite jugar esa mano.
Este 14 de enero, seguramente la presidenta Sheinbaum deberá tener un comentario, una salida a este nuevo golpe, ahora al ámbito económico que junto con el de seguridad, han sido los dos más comprometidos en la relación obligada de México con su vecino del Norte.
Ante la nueva urgencia, aumenta el trabajo y la necesidad de buscar alternativas y negociaciones; esta es otra tarea que se suma a las que ya tiene el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.