Esta vez, la tercera, sumaron 37. El Gobierno de México envió a 37 “operadores de organizaciones criminales” ante la justicia de los Estados Unidos. Quien lo dio a conocer fue el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch. Con esto se confirma y reconfirma la colaboración del gobierno mexicano con la administración de Donald Trump.
En las últimas dos semanas, el mandatario de los Estados Unidos ha insistido, entre otros muchos temas, con “facilitar” apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum con personal de las fuerzas armadas estadounidenses para combatir al crimen organizado en territorio de México.
Reiteradamente, la presidenta ha contestado que no. Que gracias.
Sin embargo, en la primera oportunidad, el sistema de seguridad de nuestro país entrega nuevamente a sus detenidos para que sean juzgados en Estados Unidos.
Nadie quiere defender a los delincuentes mexicanos, pero se han realizado tres entregas: el 27 de febrero de 2025, el 12 de agosto del mismo año, y este 20 de enero de 2026.
Que se haga justicia contra esos delincuentes. Todos estamos de acuerdo. Sólo que no podemos dejar de ver que esa “justicia” se aplica en otro país, no en el nuestro, donde también cometieron múltiples delitos y provocaron daños inconmensurables.
Pero no somos ciegos a la política: ¿A cambio de qué los llevan a Estados Unidos?
Después de esta nueva muestra de colaboración sin sumisión, el gobierno de Donald Trump ¿dejará de despreciar el T-MEC? ¿Dejará de instalar barreras en la frontera entre México y Estados Unidos? ¿Le dará el trato apegado a la ley a millones de migrantes mexicanos que construyen los Estados Unidos todos los días, pagan sus impuestos y hacen más fuerte a la economía del vecino del Norte?
Es obvio que el gobierno de México no puede hacer nada por ellos; y naturalmente, la administración de Claudia Sheinbaum está más ocupada en mantener el status quo que en defender a los migrantes que viven en Estados Unidos y abastecen de remesas a millones de familias en México.
Es obvio, también, que no es posible oponerse o retar a Donald Trump.
Pero ante estas pruebas de la realidad, habría que esperar al menos que hubiera un trato más respetuoso para nuestro país y ¿por qué no?, una garantía de que se mantendrán los tratados comerciales.