La discusión sobre la Reforma Electoral no es un debate técnico ni un ajuste administrativo, es una discusión de fondo sobre el tipo de país que queremos ser y desde el PAN Jalisco lo decimos con toda claridad: No estamos en contra de cambiar las reglas para mejorar la democracia, estamos en contra de que el poder use la ley para quedarse con el poder.
Lo que hoy propone Morena no es una Reforma Electoral, es una trampa legal para controlar elecciones, árbitros y resultados y un intento burdo por escribir las reglas del juego desde el gobierno, controlar al árbitro y luego salir a competir con ventaja. Eso no es democracia, eso es abuso de poder.
Esto ya lo vimos antes, pasó en Venezuela y no empezó con tanques ni con dictaduras abiertas, empezó con reformas “legales” que vaciaron la democracia desde adentro. Reformas que parecían técnicas, pero que en realidad estaban diseñadas para someter a las instituciones y perpetuar al poder en el gobierno.
Y hay algo todavía más grave: Cuando quitas controles, el dinero ilegal entra a la política. Huachicol, crimen organizado, financiamiento en lo oscurito, eso es lo que quieren normalizar. No es una reforma técnica, es una reforma de control y estamos en contra de que el gobierno se haga trampa solo. Morena quiere escribir las reglas, controlar al árbitro y competir al mismo tiempo y cuando el árbitro obedece al gobierno, el resultado ya está decidido.
El ataque al INE es el corazón de esta reforma. Debilitar al árbitro no ahorra dinero y cuesta libertad, ya que un árbitro sometido deja de ser árbitro y sin árbitro independiente no hay elecciones limpias, lo que significa regresar a los tiempos en que el gobierno organizaba elecciones y también las ganaba.
Hay que sumar el cuento de los plurinominales: No quieren menos pluris, quieren menos voces, ya que eliminar plurinominales no mejora la democracia, la empobrece. El problema no es la pluralidad, es la sobrerrepresentación fraudulenta, porque quieren congresos a modo, no representativos.
El doble discurso de Morena es evidente: Cuando eran oposición defendían el financiamiento público y hoy lo quieren desaparecer, no porque sea malo, sino porque ya tienen otras fuentes, menos control, más corrupción.
Las elecciones hoy están bajo amenaza. Recordemos que el crimen organizado ya intervino en procesos electorales, está documentado; el PAN ha llevado pruebas a instancias internacionales.
Tampoco nos oponemos a la revocación de mandato, nos oponemos a usarla como propaganda disfrazada, es decir, sin reglas claras, se convierte en un aplausómetro desde el poder y eso rompe el piso parejo y debilita la democracia.
La posición del PAN es clara: Sí a la democracia, no al autoritarismo; sí a árbitros fuertes, sí a elecciones limpias, no a mayorías falsas, no al dinero del narco. La democracia no se negocia, las elecciones se ganan con votos, no con miedo, no con dinero ilegal y no con árbitros sometidos.
México merece una democracia real, no una democracia secuestrada desde el poder.