Cuba enfrenta un mega apagón este viernes 23 de enero que podría dejar sin luz hasta al 62 % del país, en medio de una crisis energética que golpea la economía y ha detonado protestas en los últimos años.

La crisis eléctrica en Cuba vuelve a encender las alertas. Este viernes 23 de enero, gran parte de la isla enfrentará apagones simultáneos que podrían dejar sin servicio hasta al 62 % del país durante el horario de mayor consumo, en lo que ya se perfila como uno de los días más críticos del año.
De acuerdo con cifras oficiales, durante toda la jornada habrá cortes programados para intentar contener el colapso del sistema eléctrico. La afectación prevista es una de las más altas desde que comenzaron a publicarse estos datos de forma regular en 2022, al nivel de lo ocurrido apenas esta semana.

Para la tarde noche, cuando se concentra la mayor demanda, se espera una capacidad de generación de apenas 1,260 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3,200 MW. Esto deja un déficit de 1,940 MW, mientras que la afectación real (lo que se desconectará para evitar apagones desordenados) podría alcanzar los 1,970 MW.
La isla arrastra una crisis energética profunda desde mediados de 2024, atribuida por el propio Gobierno a la falta de dinero para comprar combustible suficiente y a las constantes fallas en las plantas termoeléctricas, muchas de ellas con décadas de uso.
A este escenario se suma el corte del suministro de petróleo venezolano, luego de las presiones de Estados Unidos tras la caída del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, un factor que agravó todavía más la situación.
Actualmente, la mitad de las 16 unidades termoeléctricas operativas están fuera de servicio por averías o mantenimiento. Este tipo de plantas aporta alrededor del 40 % de la electricidad que consume el país, por lo que cada falla golpea directamente al sistema.

Aunque ya no se informa cuántos motores de generación distribuida están detenidos por falta de diésel o fueloil, las cifras recientes sugieren que ese número sigue aumentando hasta niveles récord, lo que refleja un deterioro acelerado del sistema.
Especialistas e investigadores independientes señalan que la crisis no es solo coyuntural, sino el resultado de una infrafinanciación crónica de un sector que ha estado completamente en manos del Estado desde 1959.
Cálculos externos estiman que harían falta entre 8 y 10 mil millones de dólares para rescatar y modernizar el sistema eléctrico cubano.
Por su parte, el Gobierno insiste en que las sanciones estadounidenses han asfixiado a la industria energética y responsabiliza a Washington del colapso actual.
Mientras tanto, los apagones prolongados siguen golpeando la vida diaria y la economía. Desde 2020, la economía cubana se ha contraído más de 15 %, según cifras oficiales, y los cortes de luz han sido el detonante de las principales protestas registradas en los últimos años.