La donación de Petróleos Mexicanos (Pemex) en petróleo crudo a Cuba, se convirtió en uno de los temas dominantes el día de ayer. La presidenta del país, Claudia Sheinbaum, indicó que Pemex decide “desde su soberanía”, si entrega o no al país insular petróleo crudo u otros donativos. Esta declaración ocurrió en el contexto de la revelación de una agencia de noticias norteamericana (no se informó en México), que dio a conocer la suspensión de las entregas de petróleo a Cuba.
El tema es polémico porque en México –donde muchos avalan al régimen dictatorial de Miguel Díaz-Canel, pero muchos más no están de acuerdo con lo que ocurre en la isla– se determinó desde el gobierno federal beneficiar al gobierno cubano con la entrega de petróleo crudo y otros programas de beneficio, “por razones humanitarias”. No lo consultaron ni Andrés Manuel López Obrador ni Claudia Sheinbaum. Sólo lo determinaron.
Curioso lo que han decidido los dos presidentes de la “cuarta transformación”, que en otros temas de interés nacional han abogado por consultas y votaciones.
De 2023 y hasta septiembre del año pasado, México le ha entregado a Cuba 17.3 millones de barriles de petróleo crudo que equivalen a 26 mil 900 millones de pesos. ¿Por qué y a cambio de qué?, no lo sabemos.
El expresidente López Obrador decidió mantener un “hermanamiento” con el régimen de Díaz-Canel, e incluso lo invitó a que fuera uno de los asistentes principales en uno de los desfiles militares del Día de la Independencia; mereció incluso los honores del Ejército Mexicano.
La presidenta, Claudia Sheinbaum ha sido menos explícita, pero mantiene la política de apoyo a Cuba o mejor dicho, al régimen cubano.
Al defender “la soberanía de Pemex”, la presidenta de nuestro país sugiere que la empresa paraestatal que le ha costado a los mexicanos cientos de miles de millones de pesos en los últimos siete años porque está en quiebra técnica, decide por sí misma qué hacer con los recursos naturales del país. No es así. Pemex sólo puede hacer lo que se le ordena desde la presidencia de la república.
En un paréntesis como el momento histórico que recién se vivió al iniciar el año: la incursión militar del ejército de Estados Unidos en Venezuela para extraer al dictador Nicolás Maduro, y la posterior entrega del petróleo venezolano a empresas petroleras estadounidenses, invocar a la “soberanía de Pemex” y normalizar la suspensión de crudo a Cuba como una decisión interna, es obligarnos a ser ingenuos.
Hay dos pendientes fundamentales: el primero es explicar al pueblo mexicano porqué se apoyar al régimen cubano, pretextando que se apoya al pueblo de la isla, y además, el segundo es transparentar la relación con los Estados Unidos y las decisiones oficiales que se abordarán en el contexto de la presión que ejerce el régimen de Donald Trump para “estrangular” al régimen de Díaz-Canel.
A los mexicanos nos interesa conocer si ganamos o perdemos con las decisiones del gobierno federal.