En las cruzadas, las incursiones militares se hacían en el “nombre de Dios”, en nuestra época contemporánea hemos sido testigos de acciones y decisiones políticas en el nombre del “humanismo”, pero ¿hasta dónde son realmente justas, necesarias o apegadas al Derecho Internacional y la búsqueda de equilibrios?
Uno de mis libros favoritos es “Homo Deus”, de Yuval Noah Harari, y una de las frases que rescato de esta obra es que, en su afán de divinizarse, los humanos “no hemos sido dioses particularmente justos o clementes”.
La semana pasada retomaba el discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, sobre dejar de mentir y hablar con honestidad, dejando de lado el pretexto del orden mundial para intervenir y decidir sobre otros países, cuando en realidad lo único que hay detrás son intereses particulares.
Así nos encontramos ahora con la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum al justificar el envío de petróleo a Cuba:
“Es una decisión soberana de México al enviar ayuda humanitaria y con Pemex, en términos del contrato… entonces la ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países continúa, porque es ayuda humanitaria y México siempre ha sido solidario con todo el mundo”.
Petróleos Mexicanos, PEMEX, se consolidó cuando el presidente Lázaro Cárdenas del Río expidió el 18 de marzo de 1938 el decreto para expropiar el petróleo, regresándole a México lo de los mexicanos.
Sin duda, el también conocido como “oro negro” ha sido motivo de muchos conflictos internacionales, desde el Medio Oriente hasta la detención de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, por parte de fuerzas estadounidenses.
Es un recurso muy valioso que aporta el 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto mundial y un tercio de la energía en el planeta. No solo mueve a la economía, también a la política internacional, pero en el afán de querer controlar esta riqueza, se han tomado decisiones polémicas y que podrían ir en contra del Derecho Internacional.
Pero no es de sorprendernos ya a estas alturas, en la segunda administración federal de la 4T que ha utilizado los términos del humanismo, del bienestar y del pueblo como estandartes, no solo mintiendo y haciendo uso del lenguaje para justificar sus acciones.
Mientras a los enfermos de cáncer les faltan medicamentos oncológicos, o ante la falta de plazas para médicos se privilegian las contrataciones de cubanos, por decir algunos casos, nuestro gobierno federal también envía petróleo de los mexicanos a Cuba, por humanidad.
Es ahí donde cuestionamos dónde está la transformación para las y los mexicanos. Seguimos creyendo que con programas sociales, que no son nuevos, seguiremos con un modelo paternalista queriendo crecer la economía, cuando cada vez la canasta básica es más cara.
Ante el falso humanismo en tiempos en que el mundo entero presenta una ruptura a causa del “oro negro”, volvamos a reflexionar qué es lo que México realmente necesita para el bienestar de las y los mexicanos.