La confirmación se realizó mediante el Servicio de Confirmación de Elección, una ceremonia legal que formaliza el nombramiento

La Iglesia de Inglaterra confirmó el nombramiento de Sarah Mullally como nueva arzobispa de Canterbury, con lo que se convierte en la primera mujer en ocupar este cargo y en dirigir la institución anglicana, según informó la propia Iglesia. La confirmación se realizó mediante el Servicio de Confirmación de Elección, una ceremonia legal que formaliza el nombramiento, el cual fue anunciado previamente hace casi cuatro meses.
Sarah Mullally, de 63 años, asumió de manera oficial las responsabilidades del cargo tras la ceremonia, presidida por autoridades judiciales. La nueva arzobispa sustituye a Justin Welby, quien presentó su renuncia en noviembre de 2024, luego de cuestionamientos relacionados con la atención de denuncias por abusos cometidos por un voluntario en un campamento afiliado a la Iglesia de Inglaterra.
De acuerdo con la institución religiosa, el nombramiento de Mullally representa un paso dentro de un proceso iniciado décadas atrás. La Iglesia de Inglaterra ordenó a sus primeras mujeres sacerdotes en 1994 y a su primera mujer obispa en 2015. La denominación anglicana tiene su origen en el siglo XVI, cuando se separó de la Iglesia católica durante el reinado de Enrique VIII.

La Comunión Anglicana, integrada por iglesias de 165 países y con alrededor de 100 millones de fieles, no cuenta con una figura de liderazgo formal a nivel mundial; sin embargo, de manera tradicional, el arzobispo de Canterbury ha sido considerado su referente espiritual. En este contexto, el nombramiento de Mullally ha generado reacciones diversas dentro y fuera del ámbito anglicano.
Especialistas señalaron que esta decisión subraya la diferencia entre la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia católica, la cual no permite la ordenación de mujeres. Al mismo tiempo, organizaciones anglicanas de corte conservador, como Gafcon, expresaron desacuerdos con el nombramiento y manifestaron que el tema del liderazgo femenino continúa siendo motivo de división dentro de la Comunión Anglicana.
Además, se mencionó que la nueva arzobispa enfrentará retos relacionados con los debates internos sobre el papel de las mujeres, la postura de la Iglesia frente a las personas LGBTQ y la atención a casos de abuso sexual que han afectado a la institución en los últimos años.
El proceso de nombramiento aún contempla una etapa adicional. El próximo 25 de marzo, en la Catedral de Canterbury, Sarah Mullally será investida formalmente como obispa de la diócesis de Canterbury, acto con el que iniciará su ministerio público al frente de la Iglesia de Inglaterra.