Fernández será la segunda mujer en gobernar Costa Rica, después de Laura Chinchilla, quien ocupó la presidencia entre 2010 y 2014

Laura Fernández fue electa presidenta de Costa Rica tras obtener la mayoría de los votos en la elección celebrada el domingo. De acuerdo con el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), con el 94 por ciento del escrutinio, la candidata del Partido Pueblo Soberano alcanzó el 48.3 por ciento de los sufragios, porcentaje suficiente para ganar en primera vuelta. Su principal contendiente, el socialdemócrata Álvaro Ramos, registró el 33.4 por ciento de la votación.
Fernández, politóloga de 39 años, basó su campaña en propuestas enfocadas en seguridad pública y en reformas a los poderes del Estado, en un contexto marcado por el aumento de la violencia vinculada al narcotráfico. Tras conocerse los primeros resultados, simpatizantes de su partido realizaron concentraciones y caravanas en San José y otras ciudades del país.
En su mensaje posterior a la elección, la presidenta electa se definió como demócrata y defensora de la libertad, y afirmó que no permitirá prácticas autoritarias. También adelantó que su gobierno impulsará cambios en el sistema político, sin detallar las medidas. Durante su campaña y en pronunciamientos previos, Fernández ha cuestionado el papel del Poder Judicial, al que responsabiliza de permitir la impunidad en delitos relacionados con el crimen organizado.

Fernández asumirá el cargo el próximo 8 de mayo por un periodo de cuatro años. En la misma jornada electoral se eligieron 57 diputaciones. De acuerdo con proyecciones preliminares, su partido y aliados obtendrían alrededor de 30 escaños en la Asamblea Legislativa, una mayoría que no alcanza para modificar la Constitución.
Entre sus propuestas se encuentra reforzar la estrategia de seguridad mediante el aumento de penas, la aplicación de estados de excepción en zonas con altos índices delictivos y la conclusión de un centro penitenciario de gran escala, inspirado en el modelo aplicado en El Salvador. Estas medidas han generado cuestionamientos de sectores opositores, quienes advierten sobre posibles afectaciones al equilibrio de poderes.
Fernández será la segunda mujer en gobernar Costa Rica, después de Laura Chinchilla, quien ocupó la presidencia entre 2010 y 2014. Exmandatarios y figuras políticas han llamado a que el Congreso funcione como contrapeso institucional. La elección ocurre en un escenario regional en el que varios países han registrado triunfos de fuerzas políticas de derecha, mientras Costa Rica enfrenta retos en materia de seguridad, desigualdad y costo de vida.