Adán Augusto López dejó, por fin, la coordinación de los senadores de Morena en la Cámara Alta. Al anunciar esta decisión que lo relega de uno de los círculos del poder más altos a nivel nacional, aseguró que se va a trabajar en Morena con miras a la elección de 2027, al mismo tiempo que sigue desempeñando su cargo como miembro del Senado.
Su salida de la coordinación, sin embargo, es un fenómeno que desencadena varias consecuencias: muchos proyectos políticos, como el de su muy cercana Andrea Chávez y muchos otros políticos morenistas, a nivel nacional, cambian de ruta o de plano, desbarrancan.
Hay una consecuencia inmediata que todos pueden leer: que Adán Augusto López salga de la parte más alta de la pirámide del poder, le da oportunidad de mayor empoderamiento al núcleo político que rodea a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Para todos los interesados en el comportamiento político, es claro que el desplazamiento de López Hernández es un triunfo para la presidenta Sheinbaum Pardo, aunque ella afirme públicamente que el senador decidió voluntariamente retirarse de la coordinación.
¿Por qué es tan importante el caso de Adán Augusto?
Primero, por el enorme poder que llegó a acumular. Fue nada menos que secretario de Gobernación en el segundo período de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien lo llegó a describir públicamente como “mi hermano”. Y no sólo fue titular de Gobernación con evidente influencia en el país, sino que se convirtió también en una de las “corcholatas”, los así bautizados por el mismo López Obrador y por poco, llega a ser presidente de la república. Pero la historia que todos conocemos terminó de otra manera, con la elección de Claudia Sheinbaum.
Y segundo, el lado negativo más conocido de Adán Augusto: con el apoyo de Morena y López Obrador ganó la gubernatura de Tabasco y ahí, llevó a la Secretaría de Seguridad a uno de sus socios y colaboradores de años, Hernán Bermúdez Requena, que desde su posición gubernamental encabezó un cártel del crimen organizado: La Barredora. Aunque diga que nunca se enteró de conductas delictivas, el exgobernador Adán Augusto es responsable por el nombramiento y por las consecuencias delictivas… de las que no ha sido sujeto de investigación siquiera.
Con la salida de Adán Augusto se confirma el empoderamiento presidencial, pero no parece que “el hermano” del expresidente López Obrador vaya a caer en desgracia, sino que sólo baja unos escalones en la pirámide del poder. Durante los próximos cinco años gozará de fuero y será senador; y quién sabe, podrían ocurrir muchas cosas en el contexto de las elecciones 2027 y lo que siga hasta las presidenciales de 2030.