Desde su elección en mayo, el primer pontífice nacido en Estados Unidos ha mantenido abiertos los canales diplomáticos

En un contexto de polarización política en Estados Unidos, el papa León XIV ha adoptado una postura de cautela y comunicación indirecta frente a la administración del presidente Donald Trump. Desde su elección en mayo, el primer pontífice nacido en Estados Unidos ha mantenido abiertos los canales diplomáticos, al tiempo que ha expresado posiciones críticas sin recurrir a confrontaciones directas.
El papa, originario de Chicago y con nacionalidad peruana, se pronunció en sus primeras intervenciones contra el trato a personas migrantes, al que calificó como inhumano, y se manifestó a favor del diálogo en escenarios de conflicto internacional. También cuestionó el uso de la fuerza como herramienta diplomática. Sin embargo, en semanas recientes, su comunicación pública se ha reducido y ha evitado referirse a temas como una posible intervención de Estados Unidos en Irán, el interés del gobierno estadounidense en Groenlandia o los hechos registrados en Mineápolis, donde dos ciudadanos murieron tras acciones de agentes federales.
El domingo, el pontífice retomó brevemente sus pronunciamientos para expresar preocupación por el aumento de tensiones entre Cuba y Estados Unidos, y llamó a las partes involucradas a evitar la violencia. Fuentes del Vaticano señalaron que León XIV actúa con cuidado ante un escenario interno en el que sectores de la Iglesia católica en Estados Unidos enfrentan presiones por su cercanía con comunidades migrantes y población hispana.

De acuerdo con analistas citados por la AFP, el papa ha optado por permitir que la jerarquía católica estadounidense encabece los posicionamientos públicos. En ese marco, obispos y arzobispos han emitido declaraciones sobre temas de violencia, derechos humanos y política internacional. Entre ellos, líderes eclesiásticos han señalado preocupaciones por el respeto a la dignidad humana y han advertido sobre riesgos derivados del intervencionismo y la erosión del multilateralismo.
En el ámbito internacional, el Vaticano ha mantenido contactos diplomáticos con Washington, aunque sin resultados concretos en algunos casos, como los intentos por evitar una operación militar en Venezuela. León XIV tampoco ha sostenido un encuentro directo con el presidente Trump, aunque sí recibió al vicepresidente JD Vance semanas después de asumir el pontificado.
De acuerdo con especialistas, la estrategia del Vaticano busca evitar que la Iglesia católica en Estados Unidos sea identificada con una corriente política específica. El objetivo, señalan, es preservar su papel institucional y evitar divisiones internas que puedan afectar su presencia histórica y social en el país.