El SAT anunció que en febrero de 2026 congelará miles de cuentas bancarias por adeudos e irregularidades fiscales, una medida legal que afectará a contribuyentes que no estén al corriente con el fisco y que podría inmovilizar su dinero hasta regularizar su situación.

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) confirmó que durante febrero de 2026 aplicará el congelamiento de miles de cuentas bancarias en México. Aunque se trata de una facultad legal que se ejerce de forma periódica, el anuncio volvió a encender las alertas entre los contribuyentes.
La medida está dirigida a personas físicas y morales que mantienen adeudos fiscales o presentan irregularidades ante la autoridad. Mientras no regularicen su situación, las cuentas quedarán bloqueadas y no podrán realizar depósitos, transferencias ni retiros.
La autoridad fiscal explicó que el bloqueo procede cuando existe:
Falta de pago de impuestos dentro de los plazos legales
Omisión en la presentación de declaraciones
Créditos fiscales firmes que ya no pueden impugnarse
Incumplimiento de requerimientos o notificaciones oficiales
El procedimiento está respaldado por el Código Fiscal de la Federación, que permite al SAT ordenar el congelamiento en cualquier banco que opere en el país, sin importar si es de capital nacional o extranjero.

Entre las instituciones donde pueden aplicarse estos bloqueos se encuentran BBVA, Banamex, Santander y Banco Azteca, entre otros.
El SAT recordó que los bancos están obligados a reportar mensualmente los depósitos en efectivo que superen los 15 mil pesos, acumulados en una misma cuenta. Aunque este reporte no implica un impuesto automático, sí permite a la autoridad contrastar los ingresos declarados con los movimientos bancarios.
Si se detectan inconsistencias, el SAT puede iniciar revisiones fiscales para verificar el origen de los recursos y, en su caso, aplicar sanciones.
El mensaje es claro: el congelamiento de cuentas no es una acción aleatoria. Es una consecuencia directa del incumplimiento fiscal, y regularizarse a tiempo sigue siendo la única forma de evitar que el dinero quede, literalmente, inmovilizado.