Ayer se hizo público un oficio, numerado 104/2025, en el que Héctor Raúl Pérez Gómez, secretario de Salud del Estado, se dirige al secretario de Educación Jalisco, Juan Carlos Flores Miramontes, para que se instruya el uso del cubrebocas en las escuelas de educación básica de la mayoría de los municipios del Área Conurbada de Guadalajara, ante el incremento de contagios de sarampión. Regresan los cubrebocas a las escuelas.
Esta medida preventiva y protectora, nos remite inmediatamente a la pandemia de Covid-19, cuando la actividad escolar –si la había– estaba marcada por el uso del cubrebocas entre alumnos, maestros y personal administrativo y auxiliar de todas las escuelas.
La medida puede tomarse como una señal de alarma, pero no debe interpretarse como acto desesperado o que exprese falta de control en el brote de sarampión.
Hasta ayer, las cifras oficiales indicaron que en Jalisco había mil 776 contagios y dos personas habían fallecido a causa del sarampión. Sin embargo, diferentes autoridades sanitarias (Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE, personal de los Hospitales Civiles), han insistido en colaborar en la vacunación intensiva. La expectativa es que en el plazo de un mes, al menos dos millones de jaliscienses hayan quedado vacunados para cerrar así, definitivamente, el paso al sarampión. El Estado habrá quedado inmunizado.
Mientras eso sucede, tiene lógica una medida como la del cubrebocas.
Para no caer en una percepción de alarma, debe considerarse que el brote de sarampión no es exclusivo de Jalisco; está ocurriendo en varios estados de la república. Y tampoco es México el país donde reapareció el sarampión, sino que se trata de un fenómeno reportado desde el año 2024; de hecho, podría decirse que el brote de sarampión reinició en Estados Unidos y de ahí “bajó” a nuestro país dado el intenso tránsito diario de personas en nuestra frontera.
En todos los niveles de gobierno se hace el esfuerzo para facilitar la vacunación y todas las instancias públicas de salud ofrecen la vacuna de manera gratuita. No hay tiempo qué perder.
Ayer, en este mismo espacio, se hizo referencia a algunas autoridades que, seguramente confundiendo prioridades, le solicitaron a brigadas de vacunación cambiar de ubicación. También se recordó que tal como lo han reportado las autoridades de Salud Jalisco, se han encontrado con un porcentaje importante de personas que rechazan la vacuna por desconfianza o creencias infundadas.
Por lo pronto, lo más importante es colaborar. Los estudiantes de educación básica en Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque, Tlajomulco e Ixtlahuacán, deben acudir a la escuela con cubrebocas. No es un asunto de alarma ni de polémica. Es una medida de prevención. No sustituye a la vacuna, pero es muestra de que las secretarías de gobierno están activas en el proceso de eliminación del brote.