La detención de Diego Rivera Navarro, expresidente municipal de Tequila, ha dominado el discurso político y público porque ha desnudado totalmente la presencia del crimen organizado en la vida pública, en el ejercicio de la política y los partidos.
Curiosamente, el mismo día que fue detenido junto con tres de sus colabores más cercanos, la Operación Enjambre dejó más funcionarios detenidos en el Estado de México, pero ninguno de éstos ha trascendido mediáticamente. ¿Por qué? Por el tremendo contenido del caso de Rivera Navarro.
Tremendo, sí, porque con el paso de los días se han revelado más posibles delitos y conductas de abuso por parte del joven Rivera Navarro, incluido el presunto secuestro contra un aspirante a la presidencia municipal, en contubernio con el crimen organizado.
Si se acumulan más denuncias en contra del fallido alcalde de Tequila ya es asunto intrascendente. Lo más grave se sigue expresando en preguntas que no se pueden responder todavía:
– ¿Cómo es que llegó a la alcaldía de un municipio tan importante como Tequila un personaje que públicamente era cuestionable y se sabía, tenía relaciones cuestionables con grupos delictivos?
– ¿Cómo es que un partido político como Morena, el partido en la presidencia de la república, dejó pasar a un candidato como este?
– ¿Por qué ha tenido que pasar más de un año de administración y se acumularon las quejas y denuncias sin que fueran atendidas hasta que, totalmente desbordado, el alcalde enfrentó a una de las empresas tequileras más grandes del país? De hecho, si eso no hubiera ocurrido, ¿la Secretaría de Seguridad Ciudadana que encabeza Omar García Harfuch, se hubiera ocupado de este alcalde tan denunciado?
– ¿Cuántos presidentes municipales, directores de policía, tesoreros y responsables de las obras públicas, estarán en condiciones similares o en vía de empeorar y dañar a quienes deberían proteger?
La solución, porque así lo plantea el título de este “Al buen entendedor” es la aplicación de la ley, pero haciéndose eco del clásico, ¿quién le pondrá el cascabel al gato?
Además, la elección de una nueva autoridad en Tequila, ¿garantiza que los abusos de autoridad y la complicidad con la delincuencia, ya hayan finalizado?
Más preguntas, pocas respuestas.