A menudo me preguntan: ¿para qué sirve realmente una Comisión de Derechos Humanos? ¿Sólo aparece cuando ya pasó algo grave y hay que señalar a quien se equivocó?… Mi respuesta es clara: nuestra mayor victoria en la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) no llega cuando emitimos una Recomendación, sino cuando logramos que la violación nunca ocurra. Esa es la fuerza preventiva de la educación y de la formación en derechos humanos.
Capacitar en derechos humanos es, en palabras sencillas, darle a la sociedad un escudo invisible.
Cuando una persona policía se forma en el uso legítimo de la fuerza; cuando el personal de salud entiende que la objeción de conciencia no puede usarse para discriminar, sobre todo a las mujeres y a las personas de la diversidad sexual; o cuando una maestra o maestro aprende a dirigir un aula inclusiva, estamos construyendo una barrera frente al abuso y la arbitrariedad. Y esa barrera protege a todas y todos.
Para poder ejercer y defender nuestros derechos en la vida diaria, primero necesitamos conocerlos. Por eso, contar con una estrategia de capacitación y actualización en derechos humanos no es un lujo, es una necesidad para fortalecer el tejido social y para que tengamos acuerdos básicos sobre lo más importante: la dignidad, la libertad, la posibilidad de decidir sobre nuestra propia vida.
¿De qué hablamos cuando hablamos de capacitar en derechos humanos?
Hablamos de educar y formar a personas, grupos y comunidades en principios que nos pertenecen a todas y todos, sin importar edad, origen, creencias o condición: igualdad, dignidad, no discriminación, justicia.
Hablamos también de conocer el marco legal internacional que respalda estos principios, como la Carta Internacional de los Derechos Humanos, pero explicado de forma clara y entendible.
Esta capacitación no se queda en la teoría. Incluye desarrollar habilidades prácticas para:
– Reconocer cuándo se está violando un derecho.
– Saber qué hacer y a dónde acudir.
– Y aprender a resolver conflictos desde la paz, el respeto y la tolerancia.
Cuando una persona sabe esto, se empodera: participa, exige, acompaña a otras personas y deja de normalizar la violencia o el maltrato.
Ahora bien, la capacitación solo funciona si es accesible para todas las personas. Por eso, la actualización de los programas educativos no puede ser solo un cambio de formato o de imagen. En la CEDHJ hemos optado por transformar la forma en que enseñamos: usamos plataformas virtuales dinámicas, incorporamos casos reales y materiales multimedia.
La teoría sin práctica se queda en “letra muerta”. La investigación nos dice qué está mal; la capacitación es la medicina que atiende las causas profundas de la violencia y la discriminación.
Durante 2025, en la CEDHJ intensificamos esta labor: realizamos más de mil actividades de formación, capacitación, divulgación, promoción e investigación. Detrás de este número no hay solo reportes o registros administrativos: hay miles de servidoras y servidores públicos que hoy entienden que su trabajo diario es garantizar derechos, y miles de ciudadanas y ciudadanos que ahora conocen mejor cómo defender su dignidad y la de quienes les rodean.
¿Y tú qué puedes hacer desde tu espacio?
– Si trabajas en el servicio público: participa en las capacitaciones, cuestiónalas, propón temas, llévalas a la práctica.
– Si formas parte de una escuela, colectivo, empresa o comunidad: acércate a la CEDHJ para solicitar talleres o materiales; la educación en derechos humanos mejora la convivencia.
– Si eres una persona ciudadana que quiere informarse: visita nuestras plataformas, escucha los contenidos, comparte la información y acompaña a quien creas que está viviendo una injusticia.
Desde la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco seguiremos apostando por la formación y la capacitación como nuestra principal herramienta de cambio.
Porque una sociedad que conoce sus derechos no permite que se los arrebaten, y porque la educación, cuando es accesible y cercana, sigue siendo la forma más poderosa de transformar la realidad.