¿Es momento de examinar a los candidatos a las alcaldías de México? Me parece que sí. Lo ocurrido la semana pasada en Tequila, donde el gobierno federal detuvo al presidente municipal por presuntos actos delictivos, entre ellos pertenecer a un grupo del crimen organizado, lo amerita.
No es el de Tequila el único caso de este tipo. Ya el año pasado se llevaron a la cárcel al presidente municipal de Teuchitlán por cargos similares, todos relacionados con el Rancho Izaguirre. Y acciones como esas se han realizado en diferentes municipios (muchos de ellos en el Estado de México), contra presidentes municipales y sus presuntos cómplices.
¿Qué hacer entonces para tener cierta certeza de que se postula a candidatos honestos, “limpios”? Me parece que la opción es que todos, absolutamente todos los aspirantes a presidir una alcaldía, deberían someterse a exámenes de control y confianza.
Ese tipo de evaluaciones existe desde hace mucho tiempo y se practican de manera obligada a todos los ciudadanos que entren a trabajar a una dependencia de seguridad pública.
Los exámenes en cuestión suelen incluir cinco puntos: investigación socioeconómica; evaluación médica; evaluación toxicológica; evaluación psicológica; evaluación poligráfica.
Sí. Necesitamos saber si los candidatos están aptos de salud; si tienen capacidad mental; si tienen problemas de adicciones; si suelen mentir. Y lo más importante: necesitamos saber si el nivel de vida de los aspirantes corresponde a sus ingresos declarados.
Nada de que existan candidatos con autos de lujo, con residencias enormes, con viajes y gastos sospechosos, y que en sus declaraciones patrimoniales tengan sueldos que no corresponden.
Nada de candidatos que súbitamente cambiaron su nivel de vida porque les heredaron; o porque se ganaron la lotería. Eso simplemente despierta sospechas que nunca terminan por ser aclaradas.
Por eso, la idea de que el Centro de Evaluación y Control de Confianza del Servicio de Protección Federal, una instancia que ya existe, investigue a todos los candidatos a alcaldes. Si superan las pruebas, bienvenidos en las boletas. Si no, ya sabemos a dónde se pueden ir.