Hay decisiones que no aparecen en la portada de los periódicos, pero que definen la calidad de vida de miles de personas todos los días. El alumbrado que sí prende, el camión de basura que pasa a tiempo, la calle que no se vuelve intransitable después de las lluvias. Puede parecer básico, pero esa es realmente la naturaleza y atribución de los municipios.
Con frecuencia, dejamos llevar nuestra atención hacia los grandes proyectos, que por supuesto son importantes. Sin embargo, ninguna ciudad puede aspirar a ser la mejor para vivir si lo esencial falla.
La dignidad empieza en lo cotidiano. En Zapopan los servicios públicos son además de una responsabilidad, la oportunidad de innovación y mejora continua. Partimos de una idea sencilla: no esperar a que el problema crezca, sino adelantarnos al deterioro de calles y espacios públicos. Porque gobernar también es mantenimiento.
Con esa lógica nacieron programas como “Visores Zapopan”, la “Línea 24/7”, “GuaZap” y “Reparatrón”. Más que canales de reporte, son herramientas de corresponsabilidad que permiten detectar a tiempo, intervenir con mayor rapidez y mantener una ciudad en funcionamiento constante.
Desde la creación de la Coordinación de Cercanía Ciudadana, el municipio ha recibido 143 mil 478 reportes relacionados con recolección de residuos, bacheo y atención de luminarias, con una efectividad cercana al 83.3% en su atención. Más allá del porcentaje, cada reporte atendido significa una calle iluminada, un riesgo menos, una colonia que siente que su gobierno responde.
Fortalecer lo esencial también significa invertir. La renovación y ampliación del equipamiento municipal —incluida la adquisición de camiones para mejorar la recolección— así como el aumento de personal dedicado a la atención de servicios, no es un gasto, es una decisión estratégica. Cuando el municipio cuenta con herramientas suficientes, los tiempos de respuesta mejoran y la confianza ciudadana crece.
Lo básico no es pequeño: es la estructura que sostiene todo lo demás. Cuando los servicios funcionan, mejora la percepción de seguridad, se fortalece el comercio local y se reducen brechas entre colonias. Cuando fallan, la desigualdad se profundiza. Por eso hablar de alumbrado, de mantenimiento o de recolección no es hablar de rutina: es hablar de igualdad.
Zapopan ha avanzado, pero consolidar significa no bajar la guardia. Significa innovar, optimizar y mantener disciplina en la ejecución. Porque una ciudad no se construye solo con discursos, sino con resultados constantes.
Al final, gobernar es resolver. Y resolver bien lo esencial es la base para que cada barrio avance y ninguna colonia se quede atrás. La ciudad que queremos no es la que más promete, sino la que funciona todos los días.