El sarampión no tiene cura específica; hidratación, reposo, compresas frías y baños de avena alivian síntomas, mientras que la vacunación sigue siendo clave para prevenirlo

El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa que no tiene un tratamiento específico para eliminar el virus, por lo que la atención médica se enfoca en aliviar los síntomas y evitar complicaciones. Las autoridades de salud han reportado un incremento de casos en México, por lo que insisten en completar los esquemas de vacunación como la medida más eficaz para prevenir contagios y brotes.
Los síntomas más comunes incluyen fiebre alta, estornudos, dolor de garganta, tos seca, escurrimiento nasal, ojos irritados o inflamados, y un sarpullido característico que puede durar hasta siete días. También pueden aparecer pequeñas manchas blancas con centro azulado dentro de la boca.
Para mejorar el bienestar del paciente mientras el organismo combate el virus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y especialistas recomiendan medidas de soporte como hidratación constante, una alimentación ligera y equilibrada, y reposo absoluto para permitir que el sistema inmunológico actúe con mayor eficacia.
Además, existen varios remedios y cuidados que ayudan a aliviar molestias específicas: aplicar compresas frías para calmar la irritación, evitar el uso de cremas o jabones perfumados, utilizar loción de calamina para disminuir el ardor y la comezón, tomar baños tibios con avena para suavizar la piel, y usar ropa cómoda y holgada para que las ronchas no se irriten más.
Aunque estos cuidados pueden hacer más llevadera la enfermedad, las autoridades sanitarias reiteran que la vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para prevenir el sarampión y proteger especialmente a niñas, niños y personas vulnerables ante esta infección.