Asesinan al hijo de un excomandante en pleno novenario por su padre ejecutado días antes.
En menos de una semana, la misma familia fue golpeada dos veces por la violencia en Navolato.

La violencia volvió a golpear con crudeza en Navolato. Roberto Alejandro, de 39 años, hijo de un excomandante de la Policía Municipal que había sido ejecutado días antes, murió este lunes 16 de febrero en un hospital de Culiacán tras permanecer internado en estado grave por múltiples disparos.
El ataque ocurrió en la comunidad de Las Bebelamas, sindicatura de San Pedro, mientras familiares y amigos realizaban el novenario en memoria de su padre. La escena dejó una imagen brutal: el luto interrumpido por las balas.
Roberto Alejandro tenía 39 años y vivía en Las Bebelamas, en el municipio de Navolato. Fue herido de bala en distintas partes del cuerpo la tarde del sábado 14 de febrero, alrededor de las 6:00 de la tarde, cuando participaba en el rosario.
Después del ataque fue trasladado en un vehículo particular a un hospital de Culiacán. Desde su ingreso, los médicos reportaron su estado como delicado. Este lunes 16 de febrero, las complicaciones derivadas de las heridas terminaron por arrebatarle la vida.
De acuerdo con la información oficial, hombres armados irrumpieron en el domicilio donde se llevaba a cabo el novenario y abrieron fuego contra el hijo del exmando policial. Hasta ahora no se ha precisado si en el lugar quedaron casquillos u otros indicios que permitan identificar a los responsables.
El ataque ocurrió apenas días después del asesinato de su padre, Pedro, de 66 años, exagente de la Policía Municipal de Navolato.

El excomandante fue atacado la tarde del martes anterior mientras conducía un Honda Civic blanco sobre la carretera Culiacancito–La Palma, a la altura del entronque hacia el campo Berlín. Recibió múltiples impactos de bala y murió en el asiento del conductor.
En el sitio fueron asegurados decenas de casquillos para arma larga por peritos de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa. Tras las diligencias, el cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense y posteriormente entregado a sus familiares.
Cuatro días después, durante el novenario, la familia volvió a ser blanco de un ataque. En menos de una semana, dos asesinatos enlazados por el mismo apellido sacuden a Navolato y evidencian una espiral de violencia que no distingue ni el duelo.