Se autopercibe como perro, fue al veterinario por “moquillo” y terminó desatando un escándalo.
La escena fue grabada y ahora el caso sacude a San Luis.

El fenómeno de los llamados “therian” volvió a quedar en el centro de la escena. Esta vez, el episodio ocurrió en San Luis, donde un adulto que se autopercibe como perro acudió a una clínica veterinaria convencido de que padecía moquillo, una enfermedad habitual en caninos. La consulta fue rechazada y el caso abrió un debate que excede lo anecdótico.
Según relató Verónica Veglia, presidenta del Colegio de Veterinarios provincial, en declaraciones a LU5, el hombre llegó acompañado por otra persona que cumplía el rol de “amo”. Ambos tendrían entre 30 y 40 años.
El visitante sostenía que sufría de moquillo, una afección frecuente en perros (sobre todo en cachorros) que no afecta a humanos. Sin embargo, la profesional que lo recibió advirtió que presentaba un cuadro gripal común.
Veglia explicó que la veterinaria actuó con firmeza y dentro del marco legal. “Nosotros como médicos veterinarios no podemos atender a personas humanas porque es algo que no nos compete. En nuestro título sería hacer ejercicio ilegal de nuestra profesión”, señaló.
La profesional insistió en que debía acudir a un centro de salud habilitado: desde salas de atención primaria hasta hospitales regionales o el hospital central de la provincia. La postura fue clara: no se trataba de una discusión ideológica, sino de límites profesionales.

El episodio tuvo un condimento adicional: el paciente llegó con un diagnóstico ya definido. “Entró ya con un diagnóstico”, relató Veglia, al referirse a la convicción de que padecía moquillo.
Además, quienes acudieron a la clínica grabaron la situación. Para la presidenta del Colegio, ese detalle sumó tensión. “Eso ya es una situación violenta para el profesional actuante porque no te da libertad de acción, en el sentido de decir ‘tengo que medir lo que hago porque me van a escrachar en redes sociales’”, afirmó.
La escena, lejos de ser pintoresca, fue calificada como “compleja”.
Ante este tipo de situaciones, el Colegio de Veterinarios de San Luis ya inició consultas con su cuerpo de abogados y trabaja en conjunto con el Colegio de Psicólogos local y el Círculo Médico.
El objetivo, según explicó Veglia, es abordar estos casos desde una mirada interdisciplinaria vinculada a la salud mental y, al mismo tiempo, proteger el ejercicio profesional de los veterinarios.
El fenómeno “therian” continúa creciendo en redes y espacios virtuales, pero cuando traspasa la pantalla y llega a una consulta médica (aunque sea veterinaria) aparecen límites concretos. El caso de San Luis dejó en evidencia que, más allá de las identidades autopercibidas, las responsabilidades legales y sanitarias siguen teniendo un marco claro.