Hay muertes que no son solo una tragedia personal, son un mensaje y un recordatorio brutal, dirigido a todas nosotras, de que hay quienes todavía no toleran que las mujeres gobiernen, que decidan, que persistan.
En 2021, Blanca Estela Álvarez Chávez dejó de un lado su vida profesional y privada para meterse a la política por su municipio. Fue candidata y perdió por una cantidad mínima de votos.
Empresaria turística de crecimiento, Blanca construyó su liderazgo desde abajo, desde las conversaciones en la calle, desde la mesa del cabildo donde ocupó su curul como regidora y desde las comisiones que, aunque no suenan glamorosas, son las que tocan la vida cotidiana de la gente.
Fue en esos espacios donde ella encontró su forma de hacer política: escuchando, gestionando, siendo puente entre las mujeres y hombres de su comunidad con los programas que podían mejorarles la vida. Porque eso era Blanca: una facilitadora de soluciones en un municipio donde los problemas no esperan aprobación.
Conocí a Blanca en las reuniones políticas de nuestro Movimiento, en esos espacios donde una aprende rápido que la persistencia cuesta. Ella lo sabía mejor que nadie. Se postuló dos veces a la presidencia municipal de La Manzanilla de la Paz y dos veces la derrota no la dobló. En otro contexto, eso se llama vocación. En el contexto de una mujer en la política del Sur de Jalisco, eso se llama valentía y Blanca tenía ambas cosas de sobra.
Después de perder la elección, se divorció de su esposo, luego de pasar esa experiencia se fortaleció en lo personal y siguió con su labor pública manteniendo el compromiso que hizo consigo misma, pero también con todas las y los ciudadanos que habitan su localidad.
La sororidad de Blanca era una práctica, era ser, para muchas mujeres de La Manzanilla de la Paz, la única puerta a la que podían tocar cuando no sabían a dónde más ir. Eso, compañeras, no aparece en ningún índice de gestión pública. Pero lo sienten quienes lo vivieron cuando no llegaba a ningún lugar de visita con las manos vacías y hacía de la convivencia comunitaria una práctica regular.
La Fiscalía del Estado investiga su asesinato bajo el protocolo de feminicidio, y eso no es un tecnicismo: es el reconocimiento de que su muerte tiene nombre, tiene categoría, tiene contexto. Blanca no murió por accidente. Las violencias que vivimos nos vuelven a llevar a un luto por una compañera.
A las mujeres y hombres que la conocimos, les acompaño: nuestro duelo es legítimo, su rabia es legítima y su exigencia de justicia también lo es. Desde Movimiento Ciudadano Jalisco lamentamos lo ocurrido con el precedente de que esa mujer valiente, generosa y amable que hoy no está con nosotras, en próximos días rendiría protesta como coordinadora de nuestro movimiento en La Manzanilla.
Blanca Estela Álvarez Chávez entendió que la política sin presencia femenina es solo la mitad de la política. Ella ocupó ese espacio con convicción y con generosidad. Su legado son las mujeres que se van a levantar después de ella, las que van a postularse, las que van a exigir y las que van a gobernar. Con un pésame dirigido a toda su familia, amigos y colaboradores, hago un llamado a mantener su memoria con la dignidad y altura con la que vivió su vida.
La Manzanilla de la Paz y Jalisco te vamos a extrañar.