Cuando la esperanza se pierde y sentimos llegar al final del camino, surge la necesidad de confiar en un superhéroe que llegue a nuestro rescate, pero en la vida real, tenemos una crisis de confianza y de hermandad, no solo en las autoridades, desconfiamos hasta de nuestros vecinos.
Acabamos de celebrar los 484 años de nuestra bella Guadalajara y el orgullo de ser tapatíos era parte de identificarnos como una sociedad amable y respetuosa.
Guadalajara fue sede hace unos días de la Mesa Regional de Paz, en la que participamos diversos órdenes de gobierno con el único objetivo de revisar estrategias de seguridad que nos lleven por el camino correcto para combatir los índices delictivos.
Nuestra presidenta, Vero Delgadillo, atinadamente recordó que su visión de gobierno incluye políticas públicas de proximidad social porque, en la calle, desde cada barrio de Guadalajara, lo que busca es confianza. No es una tarea fácil, recobrar la confianza hacia las autoridades, que los policías municipales sigan siendo figuras de respeto, que inspiren a nuestros niños y que protejan a nuestra gente.
Martin Luther King consideraba que para conseguir la verdadera paz, no solo se trataba de una ausencia de guerra, sino de presencia de justicia y bienestar.
De eso se tratan los pilares del Gobierno de Guadalajara encabezado por Vero Delgadillo, sí de prevención social, pero también de recuperación de espacios públicos, de mejorar los servicios y de construir comunidad.
Como vecinos, dejemos de ser enemigos y volvamos a ser equipo, porque si la casa de al lado está limpia, nosotros vamos a querer también tenerla bonita y así, de uno en uno, una colonia se embellece, se cuida y se genera paz.
Si bien en el municipio, hablando de estadísticas, podemos observar la disminución de algunos delitos como los homicidios dolosos, por ejemplo, necesitamos sentirnos seguros, que podemos salir y disfrutar en familia y que nuestro patrimonio estará a salvo.
Por parte de la autoridad, las tareas son muchas y por ello se trabaja también en la constante capacitación de la policía tapatía, en la coordinación con las diversas corporaciones metropolitanas, estatales y federales.
Pero también promoviendo la justicia cívica. El trabajo que se ha realizado desde el Gobierno de Guadalajara, por ejemplo, en materia de sanciones por tirar basura, con más de mil 230 personas puestas a disposición en lo que va de la actual administración municipal, no se trata solo de castigos, sino de generar esa corresponsabilidad y de vincular las acciones con el respeto a las normas y, sobre todo, a la ciudad y a los demás, por ello se ha optado por la labor comunitaria para subsanar la falta.
Pero, ¿cómo podemos seguir mejorando la convivencia social que nos ayude a construir paz? Para seguir encontrando respuestas, llevaremos a cabo el Foro Estatal Metropolitano de Justicia Cívica el próximo 23 de febrero en Guadalajara, donde buscaremos aliviar la visión política, legal, institucional y estratégica de la mano de las corporaciones, porque en la ciudad, al igual que en todo México y el mundo, necesitamos vivir en paz.