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21 febrero 2026
Ismael Ramírez
Ismael Ramírez
Especialista en Medicina Familiar. Maestro en Farmacología. Dr. en Investigación Psicológica

Los diagnósticos espurios

21 febrero 2026
|
05:00
Actualizada
21:55

Además de “ilegítimo”, espurio quiere decir falso, y en este sentido es al que esta columna se refiere: diagnósticos falsos en medicina. No se trata de fraudes donde un médico engaña a su paciente deliberadamente, si no casos en los que se hacen diagnósticos de enfermedad a través de estudios de laboratorio o gabinete que no corresponden a la realidad clínica.

Ejemplos de diagnósticos falsos

Ian McWhinney reporta un ejemplo en el capítulo “Fundamentos filosóficos y científicos de la medicina familiar(1). Se trata del “prolapso de la válvula mitral”. Este diagnóstico  surgió con las tecnologías de imagen que permitieron ver las cavidades cardíacas del sujeto vivo. La válvula mitral separa al ventrículo izquierdo de la aurícula del mismo lado, y en algunas personas las valvas o velos de la válvula se proyectan más hacia dentro de la aurícula izquierda que la mayoría de la personas. Este hallazgo es atribuido a una serie de síntomas como sentir palpitaciones, debilidad, fatiga y ansiedad. De hecho, todavía algunos medios anuncian “el prolapso de la válvula mitral” como un problema de salud, cuando lo importante es si el paciente tiene retorno de la sangre hacía la aurícula. La gran mayoría de las personas que tienen “prolapso de la válvula mitral” NO tienen ningún reflujo (2). Pero, si a alguien por sentir latidos cardiacos intensos por tensión nerviosa, le toman un ecocardiograma, le pueden etiquetar este diagnóstico falso.

Dolor de espalda baja (lumbalgia) falsamente atribuido a cambios óseos por edad avanzada

Otro diagnóstico falso frecuente ocurre cuando se atribuye el dolor lumbar de una persona mayor de 50 años a ciertos cambios óseos en la columna vertebral de personas mayores. El error proviene de no juzgar correctamente una radiografía de columna conforme a la edad y el tipo de trabajo de una persona. Por ejemplo, los campesinos y obreros de la construcción debido a que fuerzan con mucha frecuencia su cintura, tienen cambios denominados “degenerativos” de los huesos a menor edad que la población general.

“Pidan exámenes, pidan exámenes, el diagnóstico salta…”

En 1975, en la clase de “fisiopatología” cuando cursaba el quinto semestre de mi carrera, tuve un profesor especialista en medicina interna recién “desempacado” de sus cursos en Estados Unidos. Mi profesor tenía alrededor de 35 años. Recuerdo su equivocado consejo para cuando nos enfrentáramos a casos en los cuales no podíamos hacer el diagnóstico de la causa de los síntomas y signos. Decía con entusiasmo: “Pidan exámenes, pidan muchos exámenes y el diagnóstico saltará…”. Esta es una conducta errónea; pedir exámenes sin una clara justificación clínica de los síntomas, signos y riesgos epidemiológicos. Hoy, está firmemente establecido que si a una persona se le solicitan 10 exámenes de laboratorio sin una base clínica, ocurre el llamado fenómeno de Ulises (Odiseo), que consiste en que se pueden encontrar anormalidades sin mayor significado clínico hasta en el 40% de los estudios (3). Es importante entender que no se trata de exámenes de laboratorio o estudios de imagen que se procesaron con algun error técnico, sino de estudios técnicamente bien procesados. El 40 por ciento de error estadístico se eleva si el número de estudios se incrementa. Lo que quiere decir que las anormalidad que reportan los estudios sin sustento clínico reflejan las variaciones de la estádistica normal en la población. Este tipo de conducta médica errónea, lleva a una cascada de otros estudios no justificados, interconsultas a especialistas que a su vez enredan más el caso. Un extremo de este tipo ocurre con pacientes que tienen síntomas corporales sin patología, lo que he descrito antes como expresión somática del sufrimiento (4). En este tipo de situación suele darse la convicción del paciente, su familia y de muchos médicos, de que debe haber alguna patología oculta que explica los síntomas corporales. Este tipo de pacientes acumulan listas impresionantes de estudios de laboratorio y gabinete, y con frecuencia sufren cirugías y medicaciones innesarias.

Nota: el “Fenómeno de Ulises, u Odiseo”. Se refiere al personaje de la mitología griega que realiza un viaje infinito. En medicina, se usa para describir un largo viaje exploratorio que inicia con un hallazgo anormal desconectado de la clínica. Tal cadena de equívocos es muy difícil de detener y daña seriamente la relación del paciente y su familia con el médico general/familiar, eleva costos económicos y expone a intervenciones farmacológicas y quirúrgicas.

Conclusión

Desde la primera columna de “La medicina cuestionada”, me he propuesto describir errores francos y sutiles en la formación de los médicos generales mexicanos. En esta ocasión he mostrado un error educativo que viví en el quinto semestre de mi carrera médica en 1975. Mi profesor de fisiopatología era joven, con escasa experiencia clínica real, y con escasa formación en metodología científica. Su consejo era bien intencionado, pero no consideraba las leyes de la probabilidad condicionada, y menos conocía las particularidades epidemiológicas del primer nivel de atención y sus notables diferencias de prevalencia con la atención hospitalaria; especialmente la de los hospitales de tercer nivel de atención como el Hospital Civil de Guadalajara en que trabajaba. Lamentablemente, sigue sin reconocerse en muchas escuelas de medicina y ciertos colegios profesionales que alrededor del 80% de los problemas de salud que verá el médico familiar/general no pueden ser enseñados en el hospital ni por especialistas de este, por la simple razón de que remiten antes de llegar al segundo nivel de atención, o cuando llegan se han convertido en cuadros claramente definidos imposibles de diagnosticar días, semanas o meses antes.

En términos monetarios, pedir exámenes sin sustento clínico eleva los gastos en salud. En términos humanistas, produce sufrimiento al sentirse etiquetado como “enfermo” y expone a complicaciones. Recordemos que el primer principio de la medicina sigue siendo “no causar daño”; y el daño inicia con la formación en exclusiva de los médicos generales/familiares por especialistas en enfermedades del segundo y tercer nivel de atención.

Referencias

1. McWhinney, I. R. (2009). Philosophical and scientific foundations of Family Medicine. En I. R. McWhinney; T. Freeman A textbook of familiy medicine (pp. 55-91). New York: Oxford University Press.

2. https://medlineplus.gov/spanish/mitralvalveprolapse.html#:~:text=¿Cuáles%20son%20los%20síntomas%20del,Dolor%20de%20pecho

3. Benítez-Arvizu G, Novelo-Garza B, Mendoza-Valdez AL, Galván-Cervantes J, Morales-Rojas A. Gasto excesivo por uso inadecuado del laboratorio clínico. Revista Médica Instituto Mexicano del Seguro Social. 2016;54 Suplemento 2:S216-23. Spanish. PMID: 27561028.

4. https://quierotv.mx/2025/08/09/sufrimiento-expresado-mediante-sintomas-corporales

*Las opiniones y contenidos en este texto son responsabilidad total del autor y no de este medio de comunicación.
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