El costo económico de la violencia tiene impacto a corto, mediano y largo plazo. En nuestra realidad cotidiana tendemos a medirlo en el corto plazo mediante el desembolso que familias, empresas y gobiernos realizan para evitar el crimen, asegurar sus bienes y la seguridad personal, pero a mediano y largo plazo también tiene un impacto y un efecto multiplicador porque se reduce la percepción de seguridad y aumenta la incertidumbre, lo que puede inmovilizar decisiones de inversión productiva, disminuir el turismo y el atractivo económico de México para la inversión extranjera, lo que afecta negativamente a la generación de bienes y servicios y con ella, la generación de empleo, de ingresos, de consumo, etc.
La violencia distorsiona las oportunidades de negocio, pero también el ritmo de vida de la población, sus niveles de estrés, de seguridad personal y su salud.
La violencia genera la pérdida directa de propiedades y capital; además, el desvío de recursos hacia la instrumentación de medidas de seguridad reduce la productividad y distorsiona los mercados.
Los grupos criminales se apoderan de mercados legales, regulan precios y hasta se convierten en proveedores de algunos servicios, cobran cuotas mensuales que van de 20 a 50 mil pesos a comercios, tequileras, cerveceras etc., secuestran camiones de carga y se infiltra en la industria de la construcción e inmobiliaria para lavar dinero, incluso rentan tiempos compartidos y orquestan fraudes turísticos mediante call centers.
De acuerdo con el Instituto para la Economía y la Paz, en 2024 la violencia en México generó un costo económico equivalente al 18% del PIB, esto es 4.5 billones de pesos. De este costo los homicidios representaron el 38% con 1.7 billones de pesos, y los crímenes violentos como robos, asaltos y agresiones sexuales generaron el 33% del costo, es decir 1.5 billones de pesos.
En los últimos 10 años, el costo de la violencia aumento un 32%, es decir 1.1 billones de pesos, y contrario a lo esperado, el gasto en seguridad pública disminuyó 30%, mientras que el gasto en el sistema de justicia se redujo un 12 por ciento.
El impacto económico de la inseguridad es seis veces mayor que la inversión pública realizada en salud y cinco veces mayor que la realizada en educación. Por persona se estima que el impacto económico es de 33 mil 905 pesos anuales.
El impacto económico de la violencia en materia de homicidios de 2015 a 2024 creció un 69%, al pasar de un billón 18 mil millones de pesos a un billón 717 mil millones de pesos. El impacto de los delitos con violencia creció un 29% al pasar de un billón 140 mil millones de pesos a un billón 475 mil millones.
Para el caso de Jalisco, el impacto promedio anual se estima en 290 mil millones de pesos, y según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2025 del INEGI, los costos directos en hogares de Jalisco superaron 25 mil millones de pesos solo por victimización en 2024, liderando a nivel nacional con 11 mil 948 pesos promedio por víctima. Y a nivel nacional los hogares fueron víctimas de 33.4 millones de delitos en 11.4 millones de hogares, con 23.1 millones de personas que fueron víctimas.
Los costos para mejorar la protección de empresas y familias han aumentado un 6% al pasar de 405 mil millones a 428 mil millones de pesos, y los gastos en seguridad nacional y fuerzas armadas aumentaron 37% al pasar de 315 mil millones a 433 mil millones de pesos. Los gastos en seguridad pública disminuyeron 30% al pasar de 158 mil millones a 110 mil millones de pesos.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas 2024, la última disponible, en 2023 hubo 2.9 millones de delitos que afectaron a 1.3 millones de establecimientos, siendo la extorsión, el robo o asalto de mercancía, de dinero de materia prima, fueron los delitos con mayor incidencia. Es decir, el 27.2% de las unidades económicas del país fueron víctimas de delito, cuando en 2021 fueron el 24.6 por ciento.
Estos datos miden la violencia en términos de desembolso, pero no toman en cuenta el impacto de ésta en términos de baja en la productividad, ausentismo laboral, estrés, pérdida de turistas y reducción de la inversión privada por temor generalizado. El miedo altera los patrones de consumo e inversión, reduce el turismo, el comercio y la movilidad social.
Con respecto a la violencia del día de ayer y de acuerdo con el avance informativo del Gobierno de Jalisco hasta mediodía de hoy 23 de febrero, hubo afectaciones en 22 Bancos del Bienestar, 4 tiendas BanCoppel, 81 tiendas de conveniencia OXXO en el Área Metropolitana de Guadalajara y al interior del Estado, además de 91 vehículos particulares afectados.
El impacto no ha terminado al ser Guadalajara sede el Mundial de Futbol. Esta violencia, sin lugar a duda, impactará negativamente la llegada de visitantes y su derrama económica.