La ciudad se paralizó y a muchos los invadió el miedo. No hubo escuela, ni transporte público, ni gasolineras abiertas, ni comercio. El día después del operativo que dio como resultado la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, se sintió una incertidumbre total. ¿Qué seguía? ¿Cómo debía procederse?
Para colmo, todavía ayer lunes mientras desde Palacio Nacional la presidenta Claudia Sheinbaum aseguraba que ya todos los narcobloqueos se habían levantado y el país regresaba a la normalidad, en carretera a Tequila, a unos pocos kilómetros de Guadalajara, otro narcobloqueo provocaba miedo en la zona.
En varias poblaciones de la región de Los Altos, desde Lagos de Moreno hasta Zapotlanejo (este último, municipio conurbado con Guadalajara), las personas evitaban las carreteras y había vehículos calcinados.
Y peor, en algunas tiendas de conveniencia hubo saqueos. Al menos se informó de una en Zapopan.
¿El país en calma? Sólo en el discurso.
Pero los mensajes de protección y prudencia empezaron a quebrarse pasado el mediodía, cuando la gente en la zona metropolitana no podía comprar comida porque todas las tiendas estaban cerradas; algunas pocas abrieron y aumentaron los precios. Había que hacer filas para comprar pan, tortillas, huevo y carne, los que podían.
Las gasolineras cerradas, las farmacias, los negocios de autoservicio.
¿Por qué? ¿Qué estaba pasando? Y al mediodía, en Casa Jalisco, después de horas de reuniones y pláticas, los integrantes del gabinete de seguridad del gobierno del Estado anunciaron que se continuaba en “Código Rojo”.
La explicación: no se podía garantizar la ausencia de riesgo, de peligro.
Pero varios avisos empezaron a romper esta inercia. El gobierno municipal de Tlajomulco anunció que desde hoy pueden abrir y trabajar con normalidad todos los negocios en el municipio. La administración del Mercado de Abastos anunció que hoy también, abrirán todas sus bodegas y comercios; no quieren que sus alimentos perecederos se pierdan. Y además, la mayoría de los pequeños comercios en la ciudad dependen de la mercancía de ésta, que es la segunda central de abastos más grande del país.
La lectura de este choque de discursos se interpretó rápidamente, porque ya por la tarde el gobernador del Estado, Pablo Lemus, anunció en sus redes sociales que el Código Rojo está por levantarse: las clases inician mañana y las actividades se retomarán paulatinamente desde hoy.
Probablemente, fallaron los operativos de seguridad. Quizá falló la lectura sobre cómo atender la problemática derivada de la violencia del crimen organizado que reaccionó a la muerte de Nemesio Oseguera.
Pero pudo más la presión social. El día después del “Mencho” quedará como una mala experiencia, por la tensión social, por el desconcierto y la zozobra. Pero la misma sociedad que se ausentó de las calles y las áreas públicas, decidió que ya vuelve e ellas.