Después de los narcobloqueos y la violencia, otra cuestión se hizo evidente: ¿Guadalajara puede albergar el Mundial de Futbol en junio? No es asunto menor, porque los automóviles incendiados en la ciudad hicieron claras dos cosas: la primera, el tamaño del crimen organizado y sus operadores; la segunda, la posibilidad de que puedan repetir sus acciones en cualquier momento.
Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum salió inmediatamente a asegurar que Jalisco y la ciudad cuentan con todas las garantías para la organización de la justa deportiva, que se efectuará no sólo en Guadalajara, sino también en Monterrey y la Ciudad de México.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, descartó también cualquier posibilidad de que la sede mundialista se pierda y reiteró que se efectuarán todos los operativos de seguridad que sean necesarios.
Hay que destacar que en este punto, hay coincidencia entre el mandatario estatal y la presidenta de la república, a pesar de la evidente diferencia de posturas políticas y partidistas. Ni Claudia Sheinbaum ni Pablo Lemus deben coincidir en todo, pero en lo que sí están obligados es en actuar con visión de beneficio comunitario.
Después de la muerte de Nemesio Oseguera “El Mencho” y las múltiples expresiones de violencia que se manifestaron particularmente en Jalisco pero también en otros 20 estados del país, el Estado (y esto incluye a los gobiernos estatales y al gobierno federal) está obligado a cerrar filas y actuar con fuerza y convicción frente a la delincuencia.
Esto incluye salvar también la presencia de México en un evento deportivo que es también el máximo encuentro mundial. Ni siquiera las Olimpiadas se comparan en nivel de atención y atracción masiva con un Mundial de Futbol.
La cancelación de una sede como Guadalajara provocaría un daño profundo y duradero no a Jalisco, sino al país completo. Eso simplemente no puede permitirse.
La organización del Mundial de Futbol representa no únicamente un evento deportivo y la disposición de miles de millones de pesos en recursos públicos para preparar la sede, sino también la confirmación de nuestro país como una de las mayores sedes del planeta para albergar el turismo.
México es el sexto país con más turismo en el mundo. Después del Mundial de Futbol puede superar esa posición, y no se trata sólo de ocupar una posición en el top ten, se trata también de consolidar una industria a la que está llamada nuestra nación por riqueza en varias vertientes y preparación de nuestra sociedad.
Salvaguardar el Mundial de Futbol es una misión común.