Los hechos ocurridos en nuestro Estado en las últimas horas nos obligan a actuar con responsabilidad y altura institucional. Jalisco ha vivido momentos de tensión y preocupación social derivados de operativos federales y de las reacciones violentas de grupos delictivos, ante ello, lo primero es reconocer con claridad la labor de las Fuerzas Armadas y de las instituciones de seguridad que arriesgan su vida para defender el Estado de Derecho.
Desde Acción Nacional expresamos nuestra solidaridad con las familias de los elementos del Ejército y de las fuerzas federales que perdieron la vida en el cumplimiento de su deber. Su sacrificio no puede ser indiferente para la autoridad, ni para la sociedad a la que sirvieron con honor. Asimismo, lamentamos profundamente la pérdida de la vida de una mujer en el marco de estos hechos. Cada vida cuenta, cada víctima nos recuerda la urgencia de recuperar la paz y de no normalizar la violencia como si fuera parte inevitable de nuestra realidad.
Este no es momento de división ni de especulación política, es momento de serenidad, de responsabilidad y de unidad. Las y los jaliscienses necesitan instituciones firmes, mensajes claros y acompañamiento solidario. Necesitan saber que el Estado está presente no solo en los operativos, sino también en la reconstrucción de la tranquilidad cotidiana.
En Acción Nacional reiteramos que México y Jalisco no pueden acostumbrarse a vivir bajo amenaza criminal; no podemos permitir que los bloqueos paralicen ciudades, que el miedo encierre a las familias en sus hogares o que la incertidumbre golpee a los comercios y a quienes dependen del trabajo diario para salir adelante. Reconocemos el valor de quienes defienden a nuestro país y hacemos un llamado a que prevalezca la coordinación efectiva entre los distintos órdenes de gobierno para garantizar la tranquilidad de nuestras comunidades.
La coordinación no es un discurso, es una obligación, es intercambio de información, es estrategia conjunta, es reacción oportuna y es presencia permanente en las calles. Pero también es prevención, inteligencia y fortalecimiento de las policías locales. No se trata solo de contener una crisis, sino de evitar que vuelva a repetirse.
Ahora trabajemos para restablecer la vida de los jaliscienses. Después de momentos de tensión e incertidumbre, nuestra prioridad debe ser que las familias recuperen su tranquilidad; que las calles vuelvan a ser espacios seguros; que el transporte funcione con normalidad; que las niñas y los niños regresen a clases sin temor; que la actividad económica retome su ritmo y que los pequeños negocios afectados por los bloqueos reciban acompañamiento institucional. Por ello, desde Acción Nacional estaremos proponiendo en el Congreso del Estado que exista una reparación del daño o indemnización para personas que se vean afectadas en hechos violentos como narcobloqueos.
Restablecer la vida significa garantizar orden, certidumbre y respaldo a quienes resultaron afectados. Significa que el Estado asuma su papel no solo como autoridad que persigue el delito, sino como garante de derechos y de estabilidad social, significa dar la cara, informar con transparencia y sostener la presencia hasta que la normalidad esté plenamente recuperada.
Hoy debemos estar a la altura de lo que la ciudadanía espera de nosotros: responsabilidad, respeto y un compromiso firme con la paz de Jalisco. No con discursos estridentes, sino con resultados medibles; no con protagonismos, sino con coordinación; no con indiferencia, sino con cercanía a las víctimas y a quienes vivieron horas de angustia.
Jalisco es más fuerte que la violencia, pero esa fortaleza se construye con instituciones sólidas, con liderazgo claro y con una convicción inquebrantable. La tranquilidad de las familias no es negociable, recuperarla y preservarla es, y debe ser, la prioridad absoluta del Estado.