Las relaciones históricamente cordiales entre ambos vecinos se torcieron en los últimos meses y se han producido enfrentamientos esporádicos

Pakistán bombardeó este viernes varias ciudades afganas, incluida la capital, Kabul, y declaró a su vecino una “guerra abierta” en una escalada militar tras días de enfrentamientos.
“Nuestra paciencia ha llegado al límite. A partir de ahora, es la guerra abierta entre nosotros y ustedes”, afirmó el viernes el ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, en la red social X.
Horas después, el portavoz del gobierno afgano Zabihulá Mujahid dijo en rueda de prensa que quieren “que el problema se resuelva a través del diálogo”.
A primeras horas del día periodistas de AFP escucharon explosiones y vieron cazabombarderos sobrevolar Kabul y Kandahar, una importante ciudad del sur de Afganistán, gobernado por los talibanes desde que regresaron al poder en 2021.
Las relaciones históricamente cordiales entre ambos vecinos se torcieron en los últimos meses y se han producido enfrentamientos esporádicos.
Pakistán, una potencia nuclear, acusa a los talibanes de dar cobijo a militantes armados que lanzan ataques contra su territorio, algo que desde Kabul niegan.
En Ginebra, la presidenta de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric, formuló un enérgico llamado a la desescalada.
Por su parte el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo estar “profundamente preocupado por la escalada de violencia” y pidió el “cese inmediato de las hostilidades” para volver a “la vía diplomática”, indicó a través de un portavoz.
Arabia Saudita y Catar están esforzándose para detener los enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán, indicó el viernes a AFP una fuente con conocimiento de las conversaciones.
Los combates alcanzaron el campo de Omari, que acoge a los repatriados afganos cerca del puesto fronterizo.
“Los niños, las mujeres y los ancianos corrían”, contó Gander Khan, un repatriado de 65 años, de pie frente a hileras de tiendas de campaña.