Pescadores de Puerto Vallarta retomaron sus labores tras una semana de violencia, aunque la incertidumbre sigue latente en el puerto.

Una semana después de los hechos violentos registrados el 22 de febrero en Puerto Vallarta, tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, pescadores del puerto volvieron poco a poco a sus labores, aunque con la incertidumbre todavía presente.
Desde antes del amanecer, en la playa del Holi —a unos metros de la zona turística— hombres de mar retomaron la rutina: preparar la lancha, revisar motores y lanzar las redes con la esperanza de asegurar el sustento del día.
“Fue un domingo tranquilo y con buena pesca, pero esto ya comenzó y no sabemos cómo va a terminar”, comentó uno de los trabajadores mientras recogía la red cargada.
Los pescadores recordaron que aquel 22 de febrero el ambiente cambió por completo: columnas de humo a la distancia, patrullas circulando y una sensación de incertidumbre que los obligó a resguardarse.
Durante tres días, varios trabajadores del mar decidieron no salir a faenar por miedo a quedar atrapados en medio de la violencia. La pausa representó no solo temor, sino también la falta de ingresos y alimento para sus familias.
A siete días de los acontecimientos, las lanchas regresaron gradualmente al agua y las redes volvieron a extenderse sobre la arena. Aunque la pesca fue favorable, la preocupación no desapareció.
Los trabajadores coincidieron en que la magnitud de lo ocurrido no se había visto en años en la región. Si bien el puerto intenta recuperar su ritmo habitual, el recuerdo de detonaciones y bloqueos continúa fresco entre quienes dependen del trabajo diario.
El mar pareció tranquilo. En tierra, la cautela permanece.