En 2026, la CURP Biométrica es obligatoria en la práctica para adultos mayores; sin ella, se bloqueará el cobro de pensiones (Bienestar, IMSS, ISSSTE) y el acceso a servicios de salud digital para evitar fraudes

Con el avance del 2026, la actualización de la CURP con datos biométricos ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad operativa para las personas de la tercera edad. Aunque no existe una sanción económica por no realizar el trámite, las autoridades han confirmado que este documento será la llave de acceso para servicios críticos.
¿Por qué es obligatoria en la práctica? El Registro Nacional de Población (RENAPO) busca que este nuevo formato —que incluye escaneo de iris, huellas dactilares y fotografía digital— sea el estándar oficial. Para los adultos mayores, su importancia radica en la seguridad: evita la suplantación de identidad y garantiza que solo el titular pueda cobrar pensiones del Bienestar, IMSS o ISSSTE.
Trámites en riesgo: Sin la versión biométrica, los beneficiarios podrían enfrentar obstáculos en:
Validación de supervivencia para el cobro de pensiones.
Servicios hospitalarios y acceso a expedientes digitales.
Movimientos bancarios, como la renovación de plásticos o apertura de cuentas de ahorro.
Requisitos para el trámite: El proceso es presencial y gratuito. Los interesados deben acudir a los módulos con su INE vigente, una copia de su CURP actual, acta de nacimiento certificada y un comprobante de domicilio reciente. Se recomienda realizar el registro durante este primer trimestre para evitar saturaciones, aprovechando los esquemas de atención prioritaria para este sector.