El conflicto en Medio Oriente obliga a suspender cruceros en la región y deja a miles de pasajeros varados en puertos del golfo Pérsico

La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), que agrupa a más de 310 embarcaciones de distintas compañías, anunció la suspensión total de itinerarios en Medio Oriente ante el agravamiento del conflicto militar en la región.
La decisión impacta de forma directa a varias rutas turísticas del golfo Pérsico, donde miles de pasajeros permanecen en espera mientras las navieras ajustan sus operaciones.
Al menos seis cruceros permanecen anclados en los puertos de Dubái, Abu Dabi y Doha, con miles de viajeros que no han podido regresar a sus países debido a la cancelación repentina de vuelos comerciales.
La situación fue confirmada por Maria Deligianni, directora de CLIA, quien explicó que las compañías navieras trabajan en planes de contingencia para garantizar la seguridad y el bienestar tanto de los pasajeros como de las tripulaciones.
Mientras tanto, las embarcaciones continúan detenidas en espera de condiciones que permitan retomar operaciones o reorganizar los traslados.
Entre las empresas que ya tomaron medidas se encuentra la naviera griega Celestyal, que anunció la cancelación de varios itinerarios programados para marzo.
Las rutas afectadas incluyen:
Salidas desde Doha el 7 y 14 de marzo
Salidas desde Dubái el 9 y 16 de marzo
Con estas decisiones, la compañía dio por concluida su temporada en el golfo Pérsico.
Sus embarcaciones “Celestyal Journey” y “Celestyal Discovery” serán trasladadas a Atenas, donde iniciarán su programa de rutas turísticas en el Mediterráneo.
La crisis también generó tensión en el sector marítimo europeo. El principal sindicato de marineros de Grecia, PNO, convocó una huelga de 24 horas para exigir medidas más estrictas de seguridad.
Entre sus demandas está que el gobierno declare como “zona de guerra” el área marítima que incluye:
el golfo Pérsico
el mar Rojo
el mar Arábigo
El sindicato también pidió prohibir la navegación de buques en esas aguas, al considerar que el riesgo para tripulaciones y pasajeros ha aumentado de forma significativa.
La situación mantiene en alerta a la industria de cruceros, que ahora enfrenta la presión de reorganizar rutas y garantizar la seguridad en medio de un escenario geopolítico cada vez más tenso.