La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió su iniciativa de reforma electoral al Poder Legislativo. La propuesta modifica 11 artículos de la Constitución en materia electoral.
Los principales puntos son: la reducción de 128 a 96 senadores; modificar el mecanismo de elección de 200 diputados de representación proporcional, con lo cual la Cámara de Diputados mantendría los 500 legisladores federales, 300 electos en los distritos y 200 de representación proporcional compuestos de 100 segundos lugares y 100 con una votación directa. Con ello, se busca que los 200 plurinominales no salgan de las listas de la burocracia partidista y, por el contrario, sí salgan al territorio a buscar el apoyo ciudadano.
Por otro lado, se propone endurecer las medidas contra el financiamiento ilegal; prohibir aportaciones privadas en efectivo destinadas a gastos de campaña y obligar a que sean mediante transferencias en el sistema bancario, y no permitir el fondeo de candidatos y partidos desde el extranjero.
En cuanto a los consejeros del INE y sus funcionarios, así como de los Organismos Públicos Locales Electorales (Oples) y los tribunales, no deberán percibir un salario mayor al del titular del Ejecutivo federal. Tocarles el bolsillo siempre levanta ámpula.
Ante la propuesta de la presidenta, las posturas partidistas estaban más cantadas que el himno nacional. La oposición va en contra, Morena a favor y sus “aliados” PT y PVEM buscan decantarse por ellos mismos.
La iniciativa electoral sólo saldrá adelante con los votos de Morena, PT y PVEM, no necesita el respaldo de la oposición, lo cual no necesariamente cancela la posibilidad de que alguien del PRI, PAN o MC se suba al proyecto. Sin embargo, lo que no está garantizado es el apoyo de sus “aliados” petistas y verdistas. Frente a ello, Claudia Sheinbaum ha dicho con claridad que su propuesta recoge las demandas de los ciudadanos y por ello fue una de sus promesas de campaña que el PT y PVEM avalaron. Por lo tanto, en caso de que no apuntalen su propuesta, estarán dándole la espalda a la sociedad que votó por ellos en 2024.
De cara a los debates camarales, PT y PVEM se encuentran con muy poco margen de maniobra, y solo dos posibilidades: van con la presidenta o cargan solitos con la derrota.
En caso de apoyar la propuesta de Palacio Nacional, seguramente su alianza electoral no sufrirá averías rumbo a 2027 y 2023; podrán continuar disfrutando las mieles proporcionadas por los electores al presentarse debajo del paraguas morenista. De lo contrario, si le dan la espalda a la presidenta, cargarán con la derrota. Ni Morena ni Claudia Sheinbaum escatimarán esfuerzos para dejar en claro que los traidores al proyecto de la 4T son quienes se decían “aliados” y eso, a querer o no, se materializará en la elección de 2027.
Así las cosas, los perdedores serán quienes voten en contra y la ganadora será la presidenta, aun perdiendo las votaciones.