La tarifa del transporte público en el Área Metropolitana de Guadalajara sigue siendo fuente de discusiones –la mayoría inútiles–, a pesar de que los múltiples problemas que se anticipaban a partir del 1 de abril quedaron conjurados con la confirmación de que no entrará en vigor el costo de 14 pesos, que se había anunciado en diciembre del año pasado.
El gobernador Pablo Lemus anunció desde el pasado 5 de marzo que la tarifa no será de 14, sino de 11 pesos, sin que sea obligatorio el uso de la Tarjeta Única, hecho que también había provocado numerosas críticas y descalificación de las fuerzas políticas de oposición. Además, confirmó que la tarifa para todos los estudiantes será de 5 pesos. Adicionalmente, personas de la tercera edad y quienes vivan con alguna discapacidad e incluso, estén registrados en programas especiales, pagarán sólo la mitad de la tarifa.
Adicionalmente, ayer se confirmó que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) del Estado desechó las solicitudes de plebiscito y referéndum que se habían presentado los días 23 y 26 de enero pasados, para someter a consulta la determinación de la nueva tarifa de transporte. La razón es simple: al eliminarse el acuerdo para el aumento a 14 pesos, se eliminó la materia que era causa de las solicitudes, mismas que ya se habían turnado al Instituto Nacional Electoral (INE), donde se valoraban las firmas de los solicitantes.
A pesar del nuevo contexto, el Comité Estatal del Partido Morena anunció que mantendrán su exigencia de investigar el proceso que determinó la tarifa y adicionalmente, mantienen la solicitud a la Contraloría del Estado para que investigue la asignación a la empresa “Broxel”, que suministrará la Tarjeta Única.
La discusión, entonces, sigue otros derroteros: el político y el jurídico. El Partido Morena está en su papel como actor de oposición, pero para la población abierta, la que efectúa más de tres millones diarios de viajes en el transporte público, ya no es práctico mantener la discusión en la tarifa. Hay que girar ahora al análisis y revisión de la calidad del transporte.
En el Congreso del Estado se estableció una comisión especial que durante los próximos meses y con la participación de todas fuerzas partidistas representadas por los diputados, revisará los problemas señalados por los usuarios del transporte: calidad del servicio, comportamiento de los conductores, estado de las unidades, frecuencia de paso y otros factores.
Dicho de otro modo: para la sociedad ya es una pérdida de tiempo la discusión sobre la tarifa y los argumentos presentados desde el interés político y partidista. Lo que urge ahora es recuperar la calidad en el servicio, aumentar la cantidad de conductores y de unidades en circulación, además de revisar si el trazado de rutas es el adecuado. En estos y otros aspectos sí vale la pena mantener la vigilancia y la participación ciudadana, porque sin el transporte público, la ciudad se paraliza.